Es algo que me hace subirme por las paredes.

Alguien, normalmente desconocido, te escribe. Te hace una consulta, te pregunta tu opinión sobre algo. Dedicas un rato a contestarle lo mejor que sepas, le mandas tu respuesta… y después nada. Ni una contestación, ni un “lo he recibido”, ni un “gracias” ni nada de nada.

No estoy hablando de “hoygans” que se descuelgan con peticiones absurdas, que no tienen nada que ver ni conmigo ni con lo que hago y que sabe dios por qué deciden mandarte un mail en un momento dado. Hablo de personas que se presentan muy educadamente, con su nombre y apellidos, contándote su vida y pidiéndote que les dediques tu atención y tu tiempo. Que les des tu opinión sobre un proyecto, que les des orientación sobre su carrera profesional, que te piden que les recomiendes alguna lectura…

Y lo haces, porque crees que está bien, y porque no hacerlo sería una bordería. No esperas nada a cambio… bueno, miento, algo sí: un mínimo de educación para contestarte, y un mínimo de agradecimiento, coño.

Y aunque no se puede generalizar, es sorprendente la cantidad de gente que una vez que ha conseguido lo que quería de ti no tiene a bien ni siquiera dar al botoncito de “Reply” y poner “Gracias por tu tiempo”. Dan ganas de mandar todas esas peticiones al baúl del olvido. Pero claro, entonces estarías dejando de contestar a la gente educada y agradecida, que también la hay.

Venga, hombre, que la “netiquette” no es tan diferente de la buena educación en la vida real.

Posts relacionados