Legend follows no rules

Leí este lema en la camiseta de un tipo (el lema; la ilustración es mía :) ), y se me quedó grabada a fuego. “Legend follows no rules”, que en cristiano vendría a ser “Las leyendas no siguen normas”.

Me gusta este lema. Me inspira. Tiene que ver con que si haces lo que todos los demás, acabarás logrando lo mismo que todos los demás. Que si sigues el camino marcado, llegarás a donde otros (los que han diseñado ese camino) quieren que llegues. Al igual que otros miles que, como tú, han seguido las normas.

Sin embargo, los que alcanzan el nivel de “mito” no lo hacen por seguir el mismo camino que los demás. Lo hacen, precisamente, por hacer cosas que los demás no hacen. Por atreverse a desafiar los órdenes establecidos. Por eso es por lo que se les recuerda, por lo que adquieren el caracter de “leyendas”.

Cualquiera que me conozca sabe que, aunque individualista, disto mucho de ser un “antisistema”, ni alguien precisamente “osado” o “radical”. Pero a mi pequeña escala, tengo esta inquietud. Dentro de mi aplastante normalidad, intentar de vez en cuando hacer “lo que no se espera”. No aspiro a ser una “leyenda” a nivel mundial, pero quizás sí a ser una pequeña “leyenda” en mi entorno, alguien que hace las cosas un poco diferentes.

Sin duda, la discreción es un valor muy a tener en cuenta:

Nunca hables en sitios públicos de cuestiones profesionales. Siempre hay más gente de la que imaginas escuchando y siempre puede ser quien menos tiene que oírlo. No se me ha olvidado nunca.

Yuki

El otro día me pedían por email mi opinión sobre un asunto. Una persona que, como freelance, había empezado a trabajar con un cliente. Y que estaba encontrándose con que el cliente le estaba “dando largas” a la hora de pagar sus facturas.

Un tema desagradable, la verdad. En el que no tengo mucha (ni ninguna) experiencia. Realmente no hace tanto que era “asalariado” (con empresas en las que nunca hubo ni un solo problema de pago) y mi vida como “freelance” no es muy larga, y casi toda ella (por no decir toda) ha sido trabajando para un único cliente con el que no he tenido ningún problema de pago. Así que no tengo experiencia de campo sobre el tema, lo único que puedo pensar es “lo que yo haría”.

Los problemas financieros siempre están ahí para todas las empresas. Yo siempre he sido partidario de mantener una cierta flexibilidad y no ser demasiado “intransigente”. Lógicamente, los límites de esa flexibilidad los marca también la propia necesidad (si dependo de ello para llegar a fin de mes… no puedo ser tan flexible), la experiencia anterior con la misma gente (si llevan pagando bien x meses, no me voy a poner como un basilisco a las primeras de cambio), la sinceridad/seriedad de ellos (aunque los mejores timadores son siempre los que más apariencia de credibilidad tienen)…

Una vez agotado el margen de flexibilidad, creo que acabaría dando un puñetazo en la mesa: “oye, yo en estas condiciones no quiero seguir trabajando para vosotros, no me parece ni medio serio. Si lo arregláis esta semana no hay problema, pero si no yo dejo de trabajar y ya hablaré con el abogado para reclamar las cantidades pendientes de pago y lo que proceda”. Y si con la eso no reaccionan, pues desde luego dejas de trabajar con ellos (que no se puede dejar que le continúen tomando el pelo a uno), y en cuanto a la reclamación de cantidades pendientes pues eso, que a buscar un abogado. Lamentablemente, las cantidades pequeñas son una puñeta (porque se gasta uno más en el proceso de recuperarlas que la propia cantidad) y casi es mejor darlas por perdidas que meterse en más berenjenales. Luego ya otras opciones (del tipo “hablo mal de ellos” o “contrato unos rusos para darles un susto” :P ) siempre van a estar ahí, pero yo soy más partidario del “aquí paz y después gloria” que de seguir reconcomiéndome por unos euros…

De todas formas, reconozco que para mi forma de ser, este tipo de “chalaneos” es algo que me incomoda una barbaridad. Me gusta la gente que es cumplidora, y punto. Y si no es cumplidora, al menos que vaya de frente y sea totalmente transparente conmigo (soy realmente comprensivo con las dificultades ajenas… al menos durante un tiempo). Pero el jueguecito del “ahora cumplo, ahora no cumplo, eso no es lo que habíamos dicho, uy es que no sabes lo que me ha pasado…” como que no.

Que sí, que sí que existen. Que yo he visto uno. He aquí la prueba gráfica.

Billete de 500 euros

Ocurrió el otro día, en una comida con amigos. Llegada la hora de la cuenta, empezamos a sacar todos nuestras miserias de 20 o de 50 euros para pagar a escote. En ese momento, uno de ellos dijo “traed, que me viene bien tener cambio”. Y apareció el billete de 500, así, tan nuevecito (únicamente con las arrugas derivadas de las dobleces).

Casualmente, su propietario se dedica a la promoción inmobiliaria. Y es originario de las Rias Baixas.

Lo que yo digo; casualidades.

PD.- Sí, ya sé, este post me deja como un pobretón que no “maneja lana”. Lo cual no dista mucho de la realidad :) . Pero es que, además, nunca jamás he sido de ir con dinero en metálico. Como para ir con billetes de quinientos en quinientos.

Siempre he creído que es verdad lo siguiente:

La gente con talento, esquiva los vaivenes de la industria. Les sobran recursos para seguir siendo ellos mismos o mejores.

Buenafuente

Lo dice Buenafuente a cuenta de Jorge Drexler, y con “la industria” se refiere a la industria musical. Pero creo que esta frase es absoluta y totalmente extrapolable a cualquier otro ámbito. El talento, la creatividad, la profesionalidad… son valores que predisponen al éxito. Obviamente, las crisis nos afectan a todos. Pero unos están en mejores condiciones que otros para superarlas.

Anoche estuve trasteando un ratillo en el blog, insertando algunas posiciones publicitarias. En vez del omnipresente Adsense (que sigue por ahí, mostrándose esencialmente a visitantes ocasionales), esta vez estoy poniendo publicidad CPA. Es decir, de ésa que es más difícil todavía rentabilizar. Y es que, mientras que Adsense es CPC (es decir, te pagan cuando alguien hace click en los anuncios), la mayoría de estos anuncios son CPA (es decir, que sólo te pagan cuando alguien hace click y además hace alguna acción como comprar, registrarse, solicitar información…).

He puesto un par en el flujo de posts de la portada (entre el 1º y el 2º, y entre el 5º y el 6º), un par de ellos en el bloque de “patrocinadores” (que nunca he tenido, pero bueno :) ) y uno más en los posts individuales (entre el contenido y los comentarios).

Tengo curiosidad por ver cómo funciona este formato que, así a priori, me ofrece muchas dudas. La primera y más grande es la de la “acción”; creo que si ya es difícil que los usuarios hagan click en un anuncio, que encima vayan a realizar la acción solicitada es mucho más difícil. Tengo la sensación de que este tipo de publicidad tiene que ser, por fuerza, muy poco rentable. Lo cual no deja de ser un poco injusto, porque al final tú estás poniendo el cromo del anunciante a tiempo completo, y ellos sólo te pagan bajo unas condiciones bastante restrictivas. Creo que es un equilibrio poco justo.

Y luego tengo mis dudas respecto a cómo se verifican este tipo de sistemas. Una impresión es una impresión, y se puede controlar facilmente (y aun así hay discrepancias). Un click es un click, y se puede contabilizar fácilmente (aunque te tienes que creer lo que digan sus sistemas). Pero lo de las ventas/registros/solicitudes de información… ¿cómo se sabe, cuando uno llama a una de estas empresas, si el origen de la solicitud está en el banner que vieron en mi blog? Hay ahí un nivel de incertidumbre notable. Imagino que al final te pagan lo que les da la gana.

En fin, lo dejaré unas semanas a ver qué tal funciona. Pero mis expectativas no son nada del otro mundo. Si veis que os resulta improcedente, agradezco que me lo digáis; también es un input a tener muy en cuenta.

Caníbales

Impagable descripción de la merienda de negros en que se convierte un proyecto la que hace el amigo Luis:

Es que al final todos los proyectos son iguales:

  • unos que piden
  • otro que decide que hay que hacerlo y da el visto bueno
  • uno que paga (no siempre es el anterior) y para compensar otro que dice que hay que ahorrar y presiona para ello
  • por supuesto está al que le cae el marrón de que el proyecto salga (responsable de proyecto) y con él un conjunto de damnificados (también llamados Key Users) que tienen que dedicar una buena parte de su tiempo al proyecto, ademas de sacar adelante su día a día - que nadie les quita.
  • otros que, aunque ni les va ni le viene la mayor parte de las veces, siempre opinan (suelen formar parte de un ente llamado comité de dirección)
  • los que son contratados para hacerlo y que les miden por el tiempo que pasan, su tarifa horaria, si llevan corbata o no y a veces también por los resultados que obtienen. Si el proyecto va mal cargan seguro con las culpas por lo que en su precio siempre hay esa prima de riesgo
  • y a veces otros, un poco raros, que en medio de esta merienda de negros están organizando, poniendo orden y asegurando que todo tira p’alante y el proyecto salga adelante… éstos últimos son importantes y … somos nosotros.

Es curioso. Ayer, después de acabar agotado a cuenta del dichoso post sobre los posts patrocinados (¡en buena hora se me ocurrió opinar!), los argumentos y contrargumentos aquí y en otros sitios… por no hablar de otros detalles de mucho peor gusto, caí en la cuenta de algo. En los últimos años, desde que tengo un blog, las discusiones en las que más he invertido tiempo y esfuerzo, las que más dolores de cabeza me han dado, las que más me han desgastado, con las que más “hostias” me he llevado (mayormente inmerecidas, desde luego desde mi punto de vista)… han sido las relacionadas con “el maravilloso mundo de los blogs”. Posts patrocinados, el blog de un hotel, la remuneración de los bloggers, lo de notas de fútbol, la inversión de Varsavsky en Hipertextual, y otros tantos… cuando he dado una opinión sobre estos temas (en mi blog o en comentarios en otro sitio) la cosa se ha salido de madre. No porque se haya entrado en un intercambio dialéctico (que siempre me gustan), sino porque aparecen un cierto tipo de asperezas y argumentos (o directamente, sandeces) con un denominador común: “no, es que perteneces a Weblogs SL y solo lo dices para defender a tu empresa”.

Me estoy dando cuenta de esto según lo escribo. ¡Es verdad!. No es la discusión sobre blogs lo enciende la mecha. Es sólo si WSL está por medio. “WSL tiene un plan coordinado para evitar que otras empresas accedan al pastel publicitario de los blogs y por eso criticas los posts patrocinados”, “criticas la inversión en Hipertextual porque eres de WSL”, “defiendes el modelo de remuneración de WSL porque te pagan”, “atacas el blog de un hotel porque WSL gestiona los blogs de NH”.

Creo que ahora entiendo por qué me encelo tanto en estas discusiones. Yo sé que WSL no tiene nada que ver con mis opiniones; ni me las dictan, ni me las pagan. No sé qué parecerá desde fuera, pero sé que no es así, y cualquiera que me conozca bien no debería tener ni la más mínima duda al respecto. Entra dentro de la lógica que, cuando hay una comunión de valores y formas de entender las cosas (que precisamente facilitan que trabajes agusto durante periodos largos de tiempo), tengas una tendencia a pensar de forma parecida en algunos asuntos. Pero me molesta sobremanera que nadie pueda infravalorarme tanto y pensar que soy tan servil y gilipollas como para “partirme la cara” por una empresa que no es mía (si fuera mía, las decisiones serían mías y por tanto sería lógica la identificación empresa-individuo), en la que ni tengo ni he tenido ni la más mínima participación accionarial (creo que ni aunque la tuviera cambiarían las cosas, ni anularía mi capacidad de pensamiento crítico, que es una de mis mayores virtudes; pero es que ni es el caso), que simplemente se trata de un cliente (estupendo, sí; pero no me va a dar de comer toda la vida: hoy presto servicios aquí y mañana en otro sitio).

Por eso, cuando sale el cliché de “es que eres de WSL” me llevan los demonios. E intento repetir una y otra vez mis argumentos (porque son míos, y me los creo, y serían los mismos aunque WSL nunca se hubiera cruzado en mi vida) en la esperanza de que, al leerlos, la gente los vea razonables (como yo los veo). Que estén de acuerdo, o que estén en desacuerdo, pero que me reconozcan que son míos, y no “dictados” por otros. Por eso insisto una y otra vez: no por la discusión en sí, sino por la frustración que me genera que los desprecien sin más “porque soy de WSL”.

Pero es inútil. Cuando te han colgado un sambenito, da igual lo que digas o lo que argumentes. Da igual que sepas que no es verdad. Estás marcado. Eres una bruja.

“No, es que yo no soy socio de WSL”… “bueno, pero te pagan, así que es igual”. Una bruja. Y cuando dejen de pagarme, “No, es que yo ya no trabajo para WSL”… “bueno, pero trabajaste en el pasado, así que es igual”. Una bruja.

Así que lección aprendida (a ver si soy capaz de aplicármelo). Cuando prevea que un tema puede generar susceptibilidades por mi relación con WSL, mejor me callo. Da igual si mis argumentos son interesantes o no, si creo que puedo aportar un punto de vista o no. Autocensura. Será la mejor manera de ahorrarse tonterías.

Pero qué coño… ¿autocensura? ¿estamos tontos o qué? No. Lo que tengo que hacer es seguir diciendo lo que piense, pero controlar mi reacción al argumento de “es que eres de WSL”. Simplemente, no entrar al trapo. Si alguien se encuentra más cómodo creyendo que mis opiniones no son mías, peor para él. Si alguien cree que hablo por boca de ganso, peor para él. Si en vez de pararse a analizar lo que digo por si le puede servir de algo prefiere despreciarlo, peor para él. Yo sé por qué digo las cosas, y eso debería bastarme.

Estaba intentando buscar una definición “oficial” de mamoneo. Pero la RAE no me dice nada. Parece claro que deriva de la tercera acepción de mamón, y podemos contextualizar la palabra gracias a los resultados de Google.

En todo caso, me parece un nombre del todo inapropiado para una tienda que se dedica a vender lápidas (perdón, perdón, a “decoración de cementerios”)…

Mamoneo