Pues sí, así es. Este blog va acumulando meses y años, y ya va por el quinto aniversario. Inevitablemente, a medida que pasa el tiempo, también atraviesa distintas etapas de su evolución. Como su dueño. En los últimos tiempos, la sensación que tengo con el blog es como la que tienes con los viejos amigos: ya no te ves tanto como antes, pero cuando lo necesitas sigue ahí y es como si nunca se hubiese ido.

Y supongo que así seguirá, a pesar de la amenaza de twitter (soy @rahego allí; cuántas cosas, enlaces, reflexiones… que antes iban al blog ahora se quedan en los 140 caracteres de twitter), y de la inevitable sensación de que a lo largo de cinco años ya has dicho muchas cosas y contado muchas historias que no viene a cuento repetir.

Pero, aunque sea con menos frecuencia que antes, seguro que aquí seguiremos. Al fin y al cabo, es mi casa.

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