Hay argumentos que me hacen subirme por las paredes. Lamentablemente, están a la orden del día en demasiados ámbitos. En esta ocasión, me refiero a cuando se toma un caso absolutamente excepcional, y se presenta como ejemplo para un colectivo, trasladando una imagen absolutamente distorsionada de la realidad. Podemos pensar en las modelos de las revistas, en los “casos de estudio” que se “analizan” en muchos ámbitos de negocio, en los deportistas de élite, el grupo que “se dió a conocer en internet y ahora vende millones de copias” y otros argumentos dospuntoceristas…

La última que recuerdo fue cuando alguien hablaba de la película Paranormal Activity y decía “veis, gente del cine, cómo se pueden hacer películas por 7.000 dólares y ganar mucho dinero; poneos las pilas”. Por supuesto, no dijo cuántas películas de 7.000 dólares no llegan ni a estrenarse, o son un auténtico fracaso, y que este caso estaba en el extremo más lejano de la curva de distribución normal. Cuando le dije que ese argumento era falaz… no respondió. Suele pasar.

Ahora estaba leyendo un artículo de un fotógrafo que “triunfa” en internet, que ganó 40.000 dólares vendiendo una foto a través de twitter… y el mensaje es “tú, si quieres, también puedes”. No, mentira. Aunque pongas todo de tu parte, hay muchas probabilidades de que no llegues a emular a la excepción.

Por eso es tan importante el análisis riguroso de datos globales, tendencias, etc... por encima de la anécdota. Del mismo modo que en su momento decía que los dramas humanos no deben hacernos perder la perspectiva, tampoco las “historias de éxito” deben cegarnos, especialmente cuando hay tanta gente interesada en manipularnos con ellas.

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