Me arroja Manuel, en un comentario a un post anterior, una serie de guantes interesantes. Uno de ellos, a partir de esta frase:

“No ofreces ningún valor añadido a la cadena. O al menos aparentemente. Vendes marcos de 3 fotos, que se pueden encontrar en los chinos a precios irrisorios, y los vendes con fotos públicas. ¿Dónde está el valor diferencial? ¿Qué justifican los más de 40€ que me va a costar el marco?”

En realidad la pregunta tiene dos cuestiones diferentes. Una es si Triopic aporta algo, y otra es si ese “algo” justifica el precio. Así que vayamos a lo primero.

Efectivamente. Lo que vende Triopic se lo podría hacer uno mismo con un desembolso menor. Te vas a Ikea y compras un marco prácticamente igual (yo lo que he visto en “los chinos” tiene peor pinta, la verdad; de hecho, incluso el de Ikea es tablero de fibras laminado, en vez de madera natural, pero vale). Te vas a Flickr y buscas las fotos que tú quieras, te las bajas, las ajustas al tamaño adecuado, las metes en un pendrive y las llevas al laboratorio fotográfico de la esquina (o las revelas por internet); y si son tuyas, ni siquiera tienes que buscarlas . Llegas a casa, desmontas el marco, haces un poco de manualidades para montar las fotos, y ya está. ¿Desembolso? 12-13 euros. ¿Coste? Amigo, ésta es otra historia. Todo depende de cuánto valores tu tiempo, de cuánto te apetezca irte al Ikea de turno (si tienes uno cerca), del tiempo que quieras dedicar a localizar fotos que te gusten, del tiempo y la habilidad que tengas para ajustarlas al tamaño adecuado, del tiempo que quieras dedicar al revelado, al montaje… frente a eso, Triopic es elegir, pagar, y tener el marco listo para colgar.

¿Por qué creo que, a pesar de que “hacértelo tú mismo” sea más barato, Triopic puede funcionar? Por lo mismo que hay gente (mucha, a tenor de los resultados) que prefiere llamar a Telepizza y pagar sus precios en vez de hacerse una pizza más rica y por mucho menos dinero en casa. Por lo mismo que hay gente que prefiere pagar por comer en un restaurante en vez de hacer la compra, cocinar en casa, preparar una mesa y luego recoger. Porque hay gente que está dispuesta a pagar dinero porque le facilites las cosas, gente que le da un valor al tiempo y esfuerzo que tiene que realizar. Evidentemente, habrá gente que diga que “ni de coña”, que para tirar el dinero mejor lo hace él. Perfecto, ahí tienen las herramientas para hacerlo; no tengo ningún problema, claramente no son clientes míos. Pero creo que sí hay un perfil dispuesto a pagar porque alguien le simplifique el proceso (¿cuántas personas tienen sus paredes desnudas porque les da pereza ponerse a decorar?). Y ésos son mis clientes potenciales.

Otra cosa es cúanto dinero están dispuestos a pagar por esa simplificación. Obviamente, cuanto mayor sea la diferencia entre “me lo hago yo” y el “me lo hacen otros”, menos personas habrá dispuestas a pagar por ello. La cuestión es encontrar el precio justo. Pero eso, amigos, es materia para otro post.

Posts relacionados