Los que os hayáis pasado por mi recién estrenada Triopic, y además conozcáis el software Prestashop, habréis advertido el gran parecido formal que tiene con la plantilla por defecto que proporciona la herramienta. Vamos, y si no no tenéis más que echar un vistazo y comparar.

Y es que, efectivamente, para ponerme en marcha apenas he hecho unos retoques cosméticos en los colores y poco más. Obviamente, me hubiera encantado hacer una personalización total al sitio, apostar por un diseño epatante… el problema es que eso cuesta bastante dinero, y bastante tiempo. Dinero, porque lo tienen que hacer terceros (mis habilidades no llegan a tanto). Y tiempo, porque entre el trabajo de ellos y el mío para la definición, la supervisión, las pruebas…. hubiese implicado bastantes semanas de dedicación.

Y esa es una de las cosas que creo que se pueden hacer más adelante (y como además tengo el poder de decidirlo, lo hago y punto). Lo que me importa ahora es afinar el concepto, probarlo “en real”, ver si tiene aceptación o no. Y para eso, el aspecto externo no es lo más relevante; al menos no lo suficiente como para invertir los recursos que exigiría, que ahora prefiero destinar a poner unos buenos cimientos en la iniciativa. Si funciona, si demuestra un potencial real de generar un flujo de caja interesante, entonces llegará el momento de darle un buen lavado de cara, crear un diseño molón (además construído a partir del feedback real de usuarios reales) y, en definitiva, de invertir en apariencia. Pero hacerlo antes me parecía poner el carro antes que los bueyes, algo que en general no me gusta nada hacer.

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