Nacionalismo económico como herramienta de marketing

El otro día, al ir a tirar las etiquetas de una prenda recién comprada, me llamó la atención leer esto: “Fabricado 100% en España. Comprando este producto contribuye a mantener un puesto de trabajo”.

Son tiempos de crisis, y todo vale para conseguir una venta. Incluso apelar a cierta solidaridad entre compatriotas, o a la culpabilidad (”con la que está cayendo, ¿va usted a comprar productos fabricados en otros países mientras aquí tenemos que despedir a gente como usted?”).

No sé, a mí el argumento no me gusta demasiado. El producto se valora en función de su calidad y su precio. Que haya sido fabricado en España, si no se traduce en ninguna de esas variables, no influye en mi decisión de compra. Pero claro, eso soy yo. Igual hay gente que sí prefiere pagar más, o comprar un producto peor, sólo por el hecho de estar fabricado en tu mismo país…

Posts relacionados