Si hace un tiempo contaba un chascarrillo sobre SEO involuntario (¿o es SEM? Bah, lo que sea), el otro día di con otro caso que también me resultó curioso.

Resulta que mi madre, flickera empedernida, me dice “¿te puedes creer que tengo una foto que se ve unas 400-500 veces al día?”. ¡Leches!, pensé yo. Vale que tiene mucha actividad, y bastantes contactos, y muchos grupos… pero 500 visitas diarias a una única foto (una composición con varios buhos que hay por casa)… ¡son muchas visitas!

Total, que me puse a hurgar en sus estadísticas. Efectivamente, ahí estaban las 400-500 visitas diarias. Y al mirar en los orígenes de las visitas, veo que la inmensa mayoría vienen de Google. Así que entro a ver las cadenas de búsqueda… y ahí se descubrió el pastel.

Mira tú. Debido a una confusión en el nombre (nada de extrañar teniendo en cuenta el trabalenguas del original), puso en el título de la foto “para mis amigos de Flirck” (erre-ce-ca) en vez de “para mis amigos de Flickr” (ce-ca-erre). Consecuencia: #1 en la búsqueda “Flirck” y 500 visitas diarias a la foto de marras.

Visitas que en su inmensa mayoría serán irrelevantes, de las de “llego y me voy porque no encuentro lo que buscaba” (¿acaso no son así muchísimas de las visitas que se reciben?; en mi caso desde luego sí… como todos los que vienen buscando cita previa seguridad social, que son un montón al cabo del día). Visitas intrascendentes. Pero bueno, mejor tenerlas que no tenerlas, ¿no?

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