La otra noche estaba yo zappineando (insomnio, me pasa a veces) y encontré uno de esos programas de zapping (de lo mejor que echan a esas horas, para que os hagáis una idea). Pillé un fragmento de una entrevista que le hacía Dani Mateo a Alaska que me hizo pensar.

Hablaban sobre “tener estilo propio”. Alaska defendía que un criterio para decidir si alguien tenía estilo propio era ver si era “imitable”. Es decir, que tuviera una serie de rasgos reconocibles hasta el punto de que, reproducidos esos rasgos por otra persona, no dudarías en decir a quién estaba imitando.

Ponía como ejemplo a Tamara (o Yurena, o Ámbar, o “la-artista?-antes-conocida-como-Tamara”) y a Alejandro Sanz. Y decía, no sin razón, que Tamara tenía una serie de gestos, tics, forma de vestir, forma de hablar… perfectamente identificables y reconocibles, mientras que si tú pensabas en Alejandro Sanz… no eras capaz de pensar en un rasgo propio (y es verdad; ¿cómo imitas tú a Alejandro Sanz?). De ahí concluía que Tamara tiene un estilo propio, mientras que Alejandro Sanz (como personaje, no como cantante) no.

Luego ya podemos entrar en si ese estilo propio te gusta o no. Pero sin duda, de cara a comunicar, tener un estilo propio es importante, porque ayuda a destacar, a que te reconozcan y a transmitir, de forma inmediata, los valores asociados a ti…

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