Eso es al menos lo que plantea Senior Manager en su artículo “¿Networking? No, gracias, estoy buscando empleo“. Un planteamiento que me ha dejado bastante sorprendido.

Yo estoy definitivamente mucho más cerca de Yoriento al considerar al “networking” (o a los contactos personales de toda la vida de dios) como la mejor técnica de búsqueda de empleo. Y quien habla de empleo, habla de buscar un nuevo socio, una oportunidad comercial, un colaborador, un proveedor… La opinión y recomendación por parte de alguien en quien confías es siempre (al menos yo lo percibo así) mucho más importante que cualquier acercamiento “a puerta fría”. Cuando vas a un sitio “de parte de Fulanito” (y Fulanito es alguien solvente) tienes mucha parte del camino recorrido.

Tengo la sensación de que el problema (y la percepción de ineficacia del networking, que es lo que argumenta Senior Manager) viene cuando se hace una gestión equivocada de la herramienta. El foco del networking no puede estar en acumular contactos de cualquier forma y manera, sino en tener una red de contactos fuerte, sólida, basada en lazos de confianza construida a lo largo del tiempo (y no de un mero intercambio fugaz de tarjetas o de un simple “aceptar la amistad” en un sitio de internet). Los contactos débiles, en general, no sirven para nada: muchas veces ni se acuerdan de nosotros, ni nos conocen en profundidad, ni se fían de nosotros como para “poner la mano en el fuego” frente a terceros (como, por ejemplo, para recomendarnos para un trabajo).

Claro, si nuestra red está formada por ese tipo de contactos “de baja calidad”, entonces efectivamente el networking no sirve para casi nada. Pero si reducimos la definición de “contacto” a personas a las que conocemos, respetamos y en las que confiamos (y viceversa: la reciprocidad en este caso creo que es imprescindible), entonces la cosa cambia.

El gran problema de los sitios de “red social” en internet (tanto las más lúdicas como las más profesionales) es que existe la tendencia a considerar “contacto” a casi cualquiera (incluso hay quienes directamente aceptan como contacto a cualquiera que se lo solicite aunque no se le conozca de nada: algo que no soy capaz de entender). Y poco importa que uno mismo intente ser pulcro en este aspecto (y asegurarse de que “mis amigos son mis amigos”): si tus contactos son más laxos entonces “los amigos de tus amigos” dejan de tener valor (porque no sabes cuáles lo son realmente, y cuáles son solo de atrezzo).

En definitiva, puedo entender una cierta decepción en cuanto al funcionamiento de los sitios de red social (aunque no dejan de ser la evolución digital del clásico tipo que presume de que “conoce a todo el mundo” y luego en realidad no es para tanto), pero creo que eso no puede nunca poner en duda el valor que tienen las relaciones sólidas.

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