Dice Arturo en un comentario que “cuanto salmantino (y/o descendientes) bueno en la red” (Darco gusta de relacionarlos en SalamancaBlog). Pues imagino que a puñaos. Es curioso como el “terruño” nos sigue tirando aunque vivamos en la diáspora. Y especialmente ocurre con los “hijos de emigrantes”: gente que ha nacido ya fuera de la tierra, pero sigue emocionalmente ligada a ella gracias a la familia, a los veranos en el pueblo…

Esto me ha hecho recordar una anécdota. Fue el año (temporada 97/98) en el que el Athletic de Bilbao se clasificó segundo en la liga y accedió por méritos propios a la llamada desde entonces “Champions Luis” (por Luis Fernández, el “francés de Tarifa” que logró semejante éxito). ¡La que se lió en Bilbao aquel día! Ocurrió que ese mismo día la Unión Deportiva Salamanca consiguió salvarse del descenso en el último partido (con victoria espectacular en el Nou Camp, 1-4, de hecho). Mi amigo MA (salmantino también, y compañero en el Colegio Mayor) y yo salimos a la calle con las bufandas de la Unión, y nos metimos en el barullo (había tanta gente que en Pozas no había forma de salirse de la riada humana para entrar en un bar…).

Pues bien, fueron varias veces a lo largo de la noche (y ayudados con el lógico efluvio alcohólico: el de los otros y el nuestro) que acabamos abrazados con desconocidos que nos gritaban “¡Hala Unión! !Qué fuerte, es que mis padres son de [pueblo de la provincia], yo voy casi todos los veramos!”. En fin, auténtica exaltación de la amistad y del orgullo de tierra chica.

Posts relacionados