El monje y el barril

Una de las cosas que más me gustan de esto de la fotografía es la posibilidad que te da de mirar la realidad con otros ojos. Especialmente la realidad que ya conoces, por la que has pasado cientos de veces sin fijarte. Los teleobjetivos ayudan a eso, porque permiten aislar detalles del conjunto y ver con mucha más profundidad.

La semana pasada coincidió que estaba por Salamanca cuando se había organizado un paseo fotográfico. Estuvimos dando una vuelta por la Plaza Mayor, calle San Pablo, Dominicos y Plaza de Anaya. En la fachada de la iglesia de San Esteban (los Dominicos) me entretuve, con la casi perfecta luz que incide a esas horas, en sacar algunos detalles.

Lo que digo, otra forma de ver las cosas.

Me queda complementar esta visión con algún recurso bibliográfico que me dé más pistas respecto al origen y significado de todos esos detalles. Probablemente, haya que buscarlo en una biblioteca “de las de antes”.

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