El doble de Bisbal

Durante las vacaciones, paseando por Noja, vi este cartel y no pude resistirme a fotografiarlo. Era el cartel anunciador de las fiestas de un pueblo cercano, para las que uno de los reclamos principales era la actuación… de “El doble de Bisbal”. Ismael Monteagudo, un chaval que lleva varios años (por lo que veo) recorriendo España haciendo conciertos-imitación a los del triunfador absoluto (aunque no ganara) de Operación Triunfo 1.

Me hizo pensar en esta estrategia de “ser el doble de”, en ser el “imitador”. Por un lado, una estrategia interesante en el corto plazo: si no fuera imitando a Bisbal, posiblemente este chico no hubiera podido dar todos esos conciertos ni atraería ninguna atención por sí mismo. Por lo tanto, actuar como “el doble de” le ha permitido ganar unas perrillas, lo cual no está mal.

Pero… ¿y el largo plazo? Durante todo este tiempo… ¿qué ha construido este chico para sí mismo? ¿En qué medida ha fortalecido su propia imagen? ¿Qué pasará el día que Bisbal se retire, o que caiga en desgracia? Ser “el doble de” implica hacer una apuesta muy fuerte a un único número, y ligar el propio devenir al del imitado.

Aunque quizás tampoco sea para tanto. Quizás este chico tenga su propia vida profesional en otro ámbito, y travestirse en Bisbal es simplemente un pasatiempo de veranos y fines de semana, y no aspire más que a aprovechar el tirón durante estos años jóvenes para pasárselo bien y tener unos ingresos extra.

Pero si trascendemos a este doble de Bisbal… ¿cuántos “dobles de” hay en el mundo? ¿cuántos que, en vez de crear su propio camino, formar su propio personaje… simplemente se conforman con imitar a otros?

Posts relacionados