La verdad es que con esto de las Freeconomics o economía de lo gratis me muevo en un terreno ambivalente. Por un lado, entiendo la lógica que está llevando, en un entorno como en el que nos movemos, a que “lo gratis” sea prácticamente la única opción en determinados sectores: hay muchas cosas por las que, si intentas cobrar, te surgen otros competidores que lo ofrecen gratis y te dejan fuera del mercado.

Pero por otro, aparte de las cautelas sobre lo gratis que expresaba Julen el otro día, hay algo de fondo que Varsavsky expresó hace poco a cuenta del desempaquetado del Kindle:

El problema de la cultura de “nadie quiere pagar por nada” es que después nadie tiene trabajo, nadie puede dar de comer, nadie puede… porque en fin, todos necesitamos que nos paguen por las cosas que hacemos.

A mí la casa me cuesta dinero, la comida me cuesta dinero, el coche me cuesta dinero… igual que a nivel empresarial los empleados cuestan dinero, las oficinas cuestan dinero… pero por el lado de los ingresos, hay una cierta presión para ir hacia lo gratis. Y no hace falta saber mucho de economía ni de contabilidad para ver que las cuentas no salen.

Complejo este mundo de la economía de la gratuidad: bueno como consumidor, pero jorobado como productor porque te obliga a “estrujarte las meninges” para hacer que cuadren las cuentas.

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