Hace unas semanas reflexionaba sobre la pesadilla de las discusiones blogueriles. Ha vuelto a pasar. En este caso, el protagonista es Cink, una empresa recién creada. ¿Cuál es el problema con Cink? Pues que no me gusta el enfoque, así de sencillo. Pero no voy a insistir en el tema; pensaba haber escrito un post, pero ya me he liado a hacer comentarios en otros sitios (Cink, una empresa que vende meneos en Alt1040; Cink estrena web en Netoratón; Cink en lodudomucho.com) y creo no gano nada repitiéndome.

Lo que me ha llamado la atención del tema es que, de nuevo, han salido los argumentos típicos: si criticas algo es por “envidia”, porque “no se apoya a los emprendedores”, por el “pánico a una empresa nueva” o porque “defiendes tu forma de ganarse la vida”. Joooder, de verdad, no se me ocurre argumento más tristón. Cuando hago una crítica, si no estás de acuerdo… ¿por qué no aportas tus puntos de vista? ¿por qué no me explicas en qué estoy equivocado? Cuando uno lee semejante argumento, la sensación que percibe es que, simplemente, no hay más…

En fin, como dije en su momento, yo voy a seguir dando mi opinión. Cuando el valor de uno (if any) está en sus opiniones y en su criterio, no puede simplemente “quedarse callado” cuando ve algo con lo que no comulga para evitarse la “pelea” (que a veces se vuelve un poco fea). Porque cuando uno critica lo que no le gusta, está indirectamente explicitando lo que sí le gusta.

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