Eso es lo que parece insinuar Victor, con gusto discutible (¿”bloggers bien alimentados”?) en Una comida te cuenta. Que soy un falso del copón, porque después de decir que no me gustaban los posts patrocinados, voy y hablo del producto de BBVA después de que me inviten a una comida.

La verdad, no sé cómo se verá desde afuera, pero yo tengo mi conciencia muy tranquila. Y tampoco tengo ningún interés en convencer a nadie de nada, especialmente a los que ya tienen su juicio hecho y que, independientemente de lo que yo diga, ya consideran que “soy una bruja”. Aun así, no puedo dejar de decir un par de cosas.

Valiente “post patrocinado” he hecho yo: no sólo no me pagan sino que encima tengo que pagar yo 20 euros de parking y unos 30 euros de gasolina por el desplazamiento. Si se tratara de comer “por la patilla”, me hubiera pegado un homenaje del copón en mi pueblo, y todavía me sobraba dinero. Debo ser el primer tonto que hace un post patrocinado y encima le cuesta dinero… Imagino que, para quien el mundo se reduce a “sólo hago las cosas si me pagan”, esto es inaudito. Pero no todo el mundo es así, qué le vamos a hacer.

¿Si no hubiera ido a esta comida habría hablado del tema? Probablemente no, igual que si no hubiera ido de vacaciones a las Arribes del Duero no hubiera contado ese viaje, si no hubiera leído Funky Business no habría escrito qué me parece

Para que yo escriba de algo, tienen que darse dos condiciones: una, que lo experimente y dos, que me llame la atención. La mera “experimentación” (tanto sufragada por mí como sufragada por otros) no es suficiente. Hay muchos sitios a los que he ido y sobre los que no escribo, muchos libros que he leído y sobre los que no cuento nada, muchos eventos y reuniones a las que voy sobre los que no digo ni mú. El criterio no es “que me paguen” o “que no me paguen” (nunca nadie me ha pagado por escribir nada en mi blog), tampoco que “me inviten” o “no me inviten” (a otros sitios sí me han invitado y no he contado nada si no me ha llamado la atención; también me han cedido libros sobre los que no he escrito porque no me han generado ningún comentario; etcétera) sino que lo encuentre interesante o no.

Me fastidia tener que justificarme. Es mi blog, hablo de lo que quiero, como quiero y cuando quiero. Y creo que lo hago con coherencia, procuro hacerlo así y me tengo por alguien coherente. Pero si alguien piensa que no es así… ¡hay millones y millones de blogs en el mundo!. No perdáis el tiempo conmigo, y ya está.

Finalmente, he de reconocer que me frustra muchísimo el rollo ese de “el blogger de a pie” vs. “el Alist” (un concepto que creo que no existe y que, si existiera, no me incluiría - todos somos “bloggers de a pie”). Entiendo que da sus réditos (siempre lo ha hecho el alentar una presunta “lucha de clases” y generar polémica gratuita), pero también creo que hay muchas cosas mucho más interesantes a las que dedicarse.

Posts relacionados