Es curioso. Ayer, después de acabar agotado a cuenta del dichoso post sobre los posts patrocinados (¡en buena hora se me ocurrió opinar!), los argumentos y contrargumentos aquí y en otros sitios… por no hablar de otros detalles de mucho peor gusto, caí en la cuenta de algo. En los últimos años, desde que tengo un blog, las discusiones en las que más he invertido tiempo y esfuerzo, las que más dolores de cabeza me han dado, las que más me han desgastado, con las que más “hostias” me he llevado (mayormente inmerecidas, desde luego desde mi punto de vista)… han sido las relacionadas con “el maravilloso mundo de los blogs”. Posts patrocinados, el blog de un hotel, la remuneración de los bloggers, lo de notas de fútbol, la inversión de Varsavsky en Hipertextual, y otros tantos… cuando he dado una opinión sobre estos temas (en mi blog o en comentarios en otro sitio) la cosa se ha salido de madre. No porque se haya entrado en un intercambio dialéctico (que siempre me gustan), sino porque aparecen un cierto tipo de asperezas y argumentos (o directamente, sandeces) con un denominador común: “no, es que perteneces a Weblogs SL y solo lo dices para defender a tu empresa”.

Me estoy dando cuenta de esto según lo escribo. ¡Es verdad!. No es la discusión sobre blogs lo enciende la mecha. Es sólo si WSL está por medio. “WSL tiene un plan coordinado para evitar que otras empresas accedan al pastel publicitario de los blogs y por eso criticas los posts patrocinados”, “criticas la inversión en Hipertextual porque eres de WSL”, “defiendes el modelo de remuneración de WSL porque te pagan”, “atacas el blog de un hotel porque WSL gestiona los blogs de NH”.

Creo que ahora entiendo por qué me encelo tanto en estas discusiones. Yo sé que WSL no tiene nada que ver con mis opiniones; ni me las dictan, ni me las pagan. No sé qué parecerá desde fuera, pero sé que no es así, y cualquiera que me conozca bien no debería tener ni la más mínima duda al respecto. Entra dentro de la lógica que, cuando hay una comunión de valores y formas de entender las cosas (que precisamente facilitan que trabajes agusto durante periodos largos de tiempo), tengas una tendencia a pensar de forma parecida en algunos asuntos. Pero me molesta sobremanera que nadie pueda infravalorarme tanto y pensar que soy tan servil y gilipollas como para “partirme la cara” por una empresa que no es mía (si fuera mía, las decisiones serían mías y por tanto sería lógica la identificación empresa-individuo), en la que ni tengo ni he tenido ni la más mínima participación accionarial (creo que ni aunque la tuviera cambiarían las cosas, ni anularía mi capacidad de pensamiento crítico, que es una de mis mayores virtudes; pero es que ni es el caso), que simplemente se trata de un cliente (estupendo, sí; pero no me va a dar de comer toda la vida: hoy presto servicios aquí y mañana en otro sitio).

Por eso, cuando sale el cliché de “es que eres de WSL” me llevan los demonios. E intento repetir una y otra vez mis argumentos (porque son míos, y me los creo, y serían los mismos aunque WSL nunca se hubiera cruzado en mi vida) en la esperanza de que, al leerlos, la gente los vea razonables (como yo los veo). Que estén de acuerdo, o que estén en desacuerdo, pero que me reconozcan que son míos, y no “dictados” por otros. Por eso insisto una y otra vez: no por la discusión en sí, sino por la frustración que me genera que los desprecien sin más “porque soy de WSL”.

Pero es inútil. Cuando te han colgado un sambenito, da igual lo que digas o lo que argumentes. Da igual que sepas que no es verdad. Estás marcado. Eres una bruja.

“No, es que yo no soy socio de WSL”… “bueno, pero te pagan, así que es igual”. Una bruja. Y cuando dejen de pagarme, “No, es que yo ya no trabajo para WSL”… “bueno, pero trabajaste en el pasado, así que es igual”. Una bruja.

Así que lección aprendida (a ver si soy capaz de aplicármelo). Cuando prevea que un tema puede generar susceptibilidades por mi relación con WSL, mejor me callo. Da igual si mis argumentos son interesantes o no, si creo que puedo aportar un punto de vista o no. Autocensura. Será la mejor manera de ahorrarse tonterías.

Pero qué coño… ¿autocensura? ¿estamos tontos o qué? No. Lo que tengo que hacer es seguir diciendo lo que piense, pero controlar mi reacción al argumento de “es que eres de WSL”. Simplemente, no entrar al trapo. Si alguien se encuentra más cómodo creyendo que mis opiniones no son mías, peor para él. Si alguien cree que hablo por boca de ganso, peor para él. Si en vez de pararse a analizar lo que digo por si le puede servir de algo prefiere despreciarlo, peor para él. Yo sé por qué digo las cosas, y eso debería bastarme.