A raiz de mi post sobre cuánto ganan los bloggers (aunque más bien es sobre cuánto deberían esperar ganar), ha surgido una actitud que ya he visto en otras circunstancias; la de los que, independientemente de todo lo que se diga, sólo quieren leer cifras. “Ya, vale, lo que tú digas, pero… ¿de cuántos euros hablamos?”

Es curiosa la pregunta del “¿cuánto ganas?”. Porque en realidad a todos nos da un cierto morbillo saber lo que ganan los demás. ¿Será más que yo? ¿O quizás menos? Creo que más que a un punto cotilla (que seguro que también influye), ese deseo viene más derivado de un afán comparativo; teniendo en cuenta lo que hago yo, y lo que hace el de enfrente (o lo que sé, o mis títulos, o mi trayectoria, o mi esfuerzo, o la calidad de mis resultados, o…), ¿está ajustado lo que ganamos a esa aportación diferencial? ¿o resulta que yo, que soy buenísimo y trabajo tanto, al final gano lo mismo e incluso menos que el que se pasa el día tocándose los huevos? No os quiero contar si estas comparaciones se establecen dentro de una misma empresa; ahí pueden saltar chispas.

Y sin embargo, cuando la pregunta nos la hacen a nosotros, nos ponemos a la defensiva. ¿Y a tí qué te importa lo que yo gane? Lo que ganamos o dejamos de ganar es casi un dato íntimo, que poco más y no lo decimos ni en casa. Tengo la sensación de que tiene que ver un poco de inseguridad: si creemos que ganamos más que nuestro interlocutor, en cierta forma nos da “cosa” el poder hacerle de menos o incluso generar algún resquemor (o lo que es peor, que derive en chismorreo a nuestras espaldas). Y si creemos que ganamos menos, nos dará cierta “vergüenza” que la gente lo sepa.

Estoy convencido de que la gente miente muchísimo cuando habla de lo que gana. Exagerando la más de las veces, o escamoteando parte de sus ingresos en otras ocasiones. O simplemente elude el tema. Pero pocos son los que lo abordan con naturalidad.

Y vosotros… ¿cuánto ganáis? :P