El concepto de independencia financiera lo utiliza Robert Kiyosaky en su Padre Rico, Padre Pobre, un libro que resulta interesante leer en la medida en que permite reflexionar sobre nuestra forma de comportarnos respecto al dinero. Llama independencia financiera al estado en el que nuestros ingresos pasivos (es decir, los obtenidos sin una intervención intensiva por nuestra parte; rendimiento de inversiones, beneficios de negocios, etc.) superan a nuestros gastos corrientes. Si lográsemos alcanzar ese estado, nos encontraríamos en una situación en la que se podría (si queremos) vivir sin tener que trabajar. Lo cual, teniendo en cuenta las servidumbres habituales del trabajo, no suena mal…
Con una ecuación tan sencilla, parece claro alcanzar la independencia financiera pasa por dos caminos: reducir nuestros gastos e incrementar nuestros ingresos pasivos. Sencillo, ¿verdad?
El caso es que sí, lo sé, eso de la “independencia financiera” suena a palabrería barata, a utopía inalcanzable para la mayoría de nosotros. Y sin embargo… creo que no es nada mala como declaración de intenciones. Probablemente sea algo difícil de alcanzar en términos absolutos, pero lo que está claro es que cuanto más nos acerquemos a ella, mejor será nuestra situación financiera.
(De hecho, ahora que lo leo, se me asemeja mucho al concepto del “móvil perpetuo“: el artilugio mecánico que genera por sí mismo la suficiente energía como para funcionar sin necesidad de ningún aporte adicional. Posiblemente sea un concepto utópico, pero cualquier actuación orientada a conseguirlo, aunque no llegue a hacerlo, redundará en una mejora de la eficiencia energética… pues eso)





Yo creo que la independiencia financiera (o vivir de rentas como se llamaba antes) no es un fin en si mismo, y no es adecuado para la mayoría de los mortales.
No me imagino despertandome todos los días sin un incentivo, ni acostarme tan cansado como me levanto… En la sociedad, el dinero funciona como LA motivación, y sin ella, muchos caeriamos en la pasividad, la desidia y el acartonamiento mental
Pues si te interesa el tema, no dejes de pasarte por aquí:
http://www.richdadclub.es/
Es un blog relacionado con esa idea, y ya tiene material interesante al respecto que te puede ser útil.
Ups… me pasa por no poner el ratón encima de los links…
;)
Uffff… Seve, discrepo muchísimo. Obviamente, cada uno puede responder de sus motivaciones, pero yo percibo que hay incentivos más satisfactorios que el dinero.
Al final para mí el dinero tiene un componente claramente higiénico: si no tengo para cubrir mis necesidades “básicas”, lo echo en falta y me veo obligado a conseguirlo. Pero una vez cubiertas esas necesidades “básicas”, no actúa como elemento motivador: ni siquiera por la vía del status (quienes me conocen creo que podrán atestiguar que el status económico no me quita el sueño; sí el reconocimiento en otros ámbitos, pero no tener un coche para fardar, pegarme viajes de impactar, salir a alternar a los sitios más “in” o ser socio de no sé qué club).
En fin, que creo que me motivaría mucho más con otras cosas antes que por la amenaza de no tener el dinero suficiente…
En todo caso, veo aquí un claro potencial de sinergia: dado que tú necesitas el incentivo de “conseguir dinero” y yo estaría encantado de no necesitarlo… ¿por qué no pones una transferencia mensual de digamos mil euros a mi cuenta? Así los dos avanzamos en nuestras aspiraciones, ¿no? Tú tendrías un incentivo adicional para conseguir más dinero, y yo estaría mil euros más cerca de la independencia financiera
Si tú no trabajas, y sin embargo tienes dinero… ¿quien trabaja?
¿Te has planteado lo que implica en realidad esa postura?
Yabu, sí, la verdad es que sí. De hecho, mientras lees el libro te das cuenta de que es una implicación que está detrás de todo el planteamiento: tú puedes abandonar la carrera de la rata en la medida en que haya otros “pringaos” que sigan en ella.
Ahora bien, creo que como legítima aspiración personal está bien, y además está abierta a todo el mundo. Si luego todos avanzamos a la vez hacia el mismo objetivo, no lo conseguiremos (ley de mercado), mala suerte. Pero si hay un % de gente que no se plantea esta situación o que incluso planteándosela decide que la carrera de la rata es “más segura”… entonces yo no puedo sentirme culpable de esas situaciones, ¿no?
¡Te unes a la secta de los seguidores de Kiyosaki!
La idea de la independencia financiera no suena mal, aunque si lees el libro de Kiyosaki con un poco de espíritu crítico te das cuenta de que hay un montón de chorradas. Cuando tenga tiempo escribiré en El Blog Salmón sobre el tema.
Consultor, el libro no me lo he leído pero por lo que entendí en su día abandonar la carrera de la rata no es dejar de trabajar: una cosa es renunciar a tener un nivel de vida para ganar más libertad (es lo que entiendo yo por abandonar la carrera) y otra estar en casa tocándose el pirulo y viviendo de rentas. En el primer caso, no hace falta que nadie se quede corriendo la carrera. En el segundo, sí.
Creo que son dos conceptos diferentes. Por lo que he entendido en tu post abogas por el segundo.
En cuanto a lo de sentirse culpable o no: yo creo que la ventaja de la vida social es poder compartir y ayudarnos. Creo que es más justo el intentar conseguir un futuro mejor para todos que de decir que mientras se fastidien algunos, pues yo a vivir. Lo veo un poco más “opensource”: todo lo que aportemos, lo vamos a recibir multiplicado.
Hale voy a ver si averiguo algo de Kiyosaki.
(Anda, pues resulta que la carrera de la rata es otra cosa, yo pensaba que te referías a esto:
http://alamismave.blogspot.com/2007/07/la-felicidad-est-la-vuelta-de-la.html )
Yabu, la idea de abandonar la carrera de la rata no implica necesariamente lo del pirulo
. Pero sí viene a decir que “no necesitarías trabajar para mantener tu estilo de vida”. Y eso pasa por dos elementos confluyentes: que tu estilo de vida sea lo más “barato” posible (es decir, no te endeudes, no caigas en caprichos estúpidos, no compres por comprar, no pienses que consumiendo vas a ser más feliz) y otro que en la medida de lo posible generes ingresos que no dependan de “dar pedales”. Como dice Kiyosaky, “no trabajar por dinero, sino que el dinero trabaje por tí”. Claro que en general, si lo piensas, no es verdad ese “que el dinero trabaje por tí” (el dinero no se multiplica solo), sino que “otros trabajen por tí” (por mucho que queramos esterilizarlo pensando en “mercados financieros”, “intereses” o “rendimientos de inversiones”; el dinero solo crece si detrás hay gente trabajando).
Es decir, con esa libertad que ganas puedes permitirte trabajar en algo que te guste, trabajar al ritmo que te apetezca… o no trabajar si es lo que quieres (el problema es que si no trabajas… gastas, y vuelves a hacer de rata
).
No me he debido explicar muy bien con el planteamiento de “los demás que se fastidien”. No se trata de eso. Lo que digo es que cada uno es muy libre de escoger su camino. Y si dentro de esa libertad hay un elevado porcentaje de gente que quiere vivir en la carrera de la rata (por mucho que les contemos hasta qué punto es una trampa), es su decisión. Pero si yo quiero salirme, no voy a dejar hacerlo por una mal entendida solidaridad: “como vosotros queréis seguir en la carrera de la rata, bueno, pues yo también”.
Es como lo de mi piso: decido venderlo porque la hipoteca es una carga para mí que me impide hacer otras cosas. Lo vendo, además con una plusvalía maja, a otra persona que va a tener que hipotecarse. Lo que para mí era malo, para él era bueno (si no, no lo haría… ¿no?). Al final, yo conseguí liberarme de mi hipoteca a cambio de que otro la asumiera. ¿Eso me convierte en una mala persona, en un aprovechado? No, simplemente llevo al “mercado” unas aspiraciones. Si encuentro a una contrapartida con aspiraciones complementarias, llegamos a un acuerdo que es bueno para él y bueno para mí, porque los dos cumplimos nuestras aspiraciones. Si no fuera así, no habría habido acuerdo.
Pues con la carrera de la rata lo mismo: yo para salir de la carrera de la rata necesito que otros sigan en ella (trabajen y consuman para generar movimiento económico). Ahora bien, resulta que lo que para mí es malo (esa carrera) para otros es donde quieren estar (un trabajo en el que te pagen más, para tener una casa más grande, para ir de vacaciones más lejos, para tener un plasma de más pulgadas, para..). Así que todos contentos, ellos en su autoaceptada carrera de la rata y yo fuera de ella.
Estoy de acuerdo con tu planteamiento. Mientras no intentes engañar a nadie, y vayas con la verdad por delante, cada cual es libre de elegir lo que quiera.