La “zona de confort” es un concepto que me resulta muy interesante desde la primera vez que tuve conocimiento de él.
La Zona de Confort es el conjunto de creencias y acciones a las que estamos acostumbrados, y que nos resultan cómodas. Aquello que está dentro de nuestra zona de confort lo podemos hacer muchas veces sin mayor problema y no nos produce una reacción emocional especial; en cambio, lo que está fuera de nuestra zona de confort nos incomoda, nos produce un cierto rechazo, nos provoca ansiedad o nerviosismo, nos da palo.
Yo soy muy de zona de confort. Vago y cobardica para atreverme con cosas que me incomodan. Lo de la osadía… es para otros. Me agobio y me ofusco cuando me veo sometido a situaciones fuera de mi zona de confort, y me siento enormemente aliviado cuando me alejo de ellas para volver a mi reducto.
Realmente se me hace difícil entender cómo pude un día aprender a nadar, a montar en bicicleta o a conducir. Por otra parte, el haber sido capaz de hacer estas cosas (y muchas otras en mi vida) debería hacerme pensar que puedo hacerlo con otras, ¿no?
Dicen que el aprendizaje y el crecimiento personal sólo se produce fuera de esa zona de confort. Y dicen que el crecimiento personal es una de las mayores fuentes de satisfacción personal. Por lo tanto, se produce la paradoja de que para alcanzar la satisfacción se tiene que exponer uno a la incomodidad, mientras que quedarse a resguardo y cómodo lleva a la frustración. El corto plazo y el largo plazo, una vez más.
Ya lo decían en este estupendo video que me pasó un día Emili con consejos para la vida: “haz todos los días algo que te dé miedo”.
Voy a tener que mejorar mucho en eso. ¿La forma de hacerlo? “Simplemente hazlo”





“Yo soy muy de zona de confort” - no me lo creo Raúl visto tu “historial”
Mi zona de confort se amplió este verano 2007 con un reto: hacer el Camino de Santiago en bicicleta desde León.
Realmente la Zona de confort estaba ahí pero no tenía luz. Así que encendí el interruptor y llegué a Santiago en bicicleta.
Coincido con Luis, dejar tu trabajo como Consultor Azca para vivir de los Blogs en Aranda de Duero no suena nada a permanecer en la zona de confort,
Mmmm… pues no sé qué deciros. Analizando la intrahistoria de todas esas decisiones (que entrañan su “riesgo”, sí) creo que todas ellas han venido motivadas por una huída desde la incomodidad a la comodidad, buscando siempre el evitar enfrentarme a “retos” y “esfuerzos” (y los retos y esfuerzos son cosas percibidas de forma subjetiva por cada uno)
Totalmente de acuerdo con Luis, la impresión que generas es precisamente que huyes de la zona de confort
[…] Venga, vale, fin de la broma. Ya imagino que todos los que leeis este blog estáis suscritos a Raul (y si no, ya tardáis, torpedos). Me ha gustado mucho lo que cuenta sobre la zona de confort: el conjunto de creencias, hábitos, paradigmas y conceptos a los que nos acostumbramos y fuera de los cuales comenzamos a sentirnos incómodos. Entronca mucho con el terrorífico fenómeno de disonancia cognitiva (o cognoscitiva, según la literatura) y el efecto paradigma, de los que ya he hablado en alguna ocasión. […]
Pues no conocía el término pero ya le puedo poner nombre a lo que me pasa. Me he sentido tremendamente identificada. Yo funciono a la perfección en mi zona de confort. En cuanto salgo de ella, me cuesta un montón desarrollarme.
Tampoco me parece que estés muy atado a tu “zona de confort”.
Dentro de lo común diria Yo, teniendo en cuenta tu edad, tipo de trabajo, tec.
Otra cosa es que a Ti te parezca estar atado a Tu zona, y que tengas la autopercepción de “cobardica” y demas autoanálisis “relativos”.
Pues ya que estamos en navidades y se aproxíma el nuevo año, reiero lo que ya te dije en su momento.
BIENVENIDO A LA CIUDAD.
FELIZ NAVIDAD.
Dicen que “el barco de la seguridad no se aleja mucho de la orilla”.
Ciertamente la zona de confort es cómoda, pero pienso que puede llegar a ser aburrida.
El ser humano necesita salir de esa zona para andar, explorar, descubrir, etc. ahi está la salsa de la vida.
Hola Raúl.
Leí en el último libro de Punset que cada persona, en realidad, somo 3: el que creemos ser, el que los demás ven y el que somos en realidad.
A lo mejor das una sensación, como se comenta por aquí, de no-confort, sin embargo tu te consideras permanentemente dentro de la zona de confort.
Conclusión: ni una cosa ni la otra.
Saludos y Feliz Navidad!!!
Emili.
Después de plagiarte el post de “Alicia en el país de las maravillas” casualmente escribí un post que tenía este vídeo que citas. Te dejo el enlace con una pequeña explicación del origen del vídeo: http://iberzal.com/2007/12/20/filosofia-de-vida/
Por otra parte, estoy de acuerdo con la teoría de la zona de confort y como ya te dije en su momento me identifico mucho con tu trayectoria. Yo pensé que era una persona arriesgada pero leyéndote me has puesto en la duda de si es por buscar la comodidad como tú o porque “necesito caña para vivir”… No sé, quizá no sea tan importante el destino y sí el camino…
Un saludo.
[…] Hay un concepto que me apasiona y que es motivo de reflexión para mucha gente: la zona de confort. No hay progreso si no sales de esa zona. Los avances están donde normalmente no se buscan. Y lo que nos encontramos a diario es gente joven que ya ha abrazado la zona de confort: todo predecible, seguro y cómodo. Flaco favor si no les convencemos de lo contrario […]
[…] Actualización 11/01/08: Juan Luis Polo añade su visión sobre este mismo tema: los jóvenes actuales anteponen calidad de vida (disfrutada gracias a sus padres) a compromiso, esfuerzo, consecución de objetivos; no quieren salir de la zona de confort. Compártelo […]
La brecha entre lo que uno quiere ser y lo que es (dentro de su zona de confort) esta definida por el MIEDO. Si ha algo hay que tenerlo mierdo es al miedo mismo, ya que como dices, nos puede llevar a la fustracion al final del camino…
Este mensaje esta muy bueno y me ayudara a mi y a mi equipo a buscar confort ahi donde estan los verdaderos suenos y aspiraciones.
chau
[…] Fuentes: Éxitosocial.com, Vidadeunconsultor, PresiónBlogosférica. […]
[…] Estábamos todos de acuerdo en que el riesgo financiero es enorme: inversión elevada para retorno a c/p incierto. Y lo que interesa hoy es generar caja que seguir destinando a I+D. Pero mientras unos creen que lo mejor de momento es seguir quietecitos (no vayamos a reventar el sacrosanto plan financiero), un servidor cree que “habiendo hospitales no existe el miedo”. Si hasta ahora nos hemos apañado, debiéramos poder seguir haciéndolo. Además, es necesario huir de la zona de confort. Y si finalmente todo se tuerce, habremos muerto con las botas puestas intentando jugar con los grandes. Lo siento: I’m a big-bang guy. […]
[…] Muchos de vosotros ya los sabéis pero ayer fue mi último día en “la Caixa”, cómo dice Diego, huyo de la zona de confort. Los últimos “casi” 7 años me he dedicado a Capital Risc de “la Caixa” primero con grandes operaciones como Panrico o Caprabo, y luego para co-montar la división de emprendedores. Estoy muy contento de mi pequeño granito de arena que he aportado a la institución, y lo mucho que todos me han aportado. […]
Yo tengo horarios de zona con confort… y otros no tanto
[…] No digo que haya que ser un Bill Gates (Microsoft) o un Steve Jobs (Apple) para trabajar en la empresa moderna, sino que, por lo menos, se tenga en cuenta que la actitud y la formación en este campo hoy en día son claves, si no queremos seguir con el boli, el papel y la calculadora a estas alturas de la película. A todos nos cuesta salir de nuestra zona cómoda, pero como dice el refrán, hay que renovarse o morir y con el panorama actual de crisis, se antoja más necesario todavía. […]