En el post anterior sobre el EBE decía que “No voy a mencionar personas. No por nada, es que no quiero dejarme a nadie, y realmente creo que no he tenido en todo el fin de semana ninguna conversación prescindible”.

La verdad es que alguna vez me ha pasado que hablas con alguien en algún “sarao”, lees la crónica de ese “alguien” y cómo menciona a fulanito, menganito, zutanito… como personas interesantes con las que ha hablado… y no ves tu nombre entre ellas. Y te hace sentir un poco insignificante. Es obvio que no podemos resultar interesantes para todo el mundo, y que mucha gente nos considerará “irrelevantes” o “no suficientemente dignos de mención”, y está bien y probablemente sea con razón. Pero a todos nos gusta sentirnos protagonistas (venga, va, no mintáis, ¿o es que voy a ser yo solo el egocéntrico?) y creer que hemos generado al menos un mínimo impacto en nuestro interlocutor. Y leer estas cosas y darse cuenta de que no es así es una sensación feucha.

Es como cuando te presentan a alguien y al cabo del tiempo te lo vuelven a presentar y no tiene ni puñetera idea de quién eres, a pesar de ya haber coincidido antes. Es una sensación de ¿para qué sirvió aquello?

No diré que no haya yo generado sensaciones así, porque seguro que también lo he hecho. Pero al menos voy a intentar que no sea conscientemente.