Un concepto curioso, el del despido interior. Mi amigo Lotfi El-Ghandouri (de quien ya he hablado en alguna ocasión) ha estado trabajando durante muchos meses en la elaboración de un libro que por fin ha visto la luz y que describe ese proceso de despido interior y cómo es posible salir de él.
¿Qué es el despido interior? Pues ese proceso paulatino de abandono, dejadez, indiferencia… que uno va sintiendo hacia su trabajo. Todos, cuando empezamos una nueva actividad profesional, lo hacemos muy ilusionados. Pero con el paso del tiempo esa ilusión va desapareciendo y, poco a poco, nos dejamos ir por la cuesta abajo de la desidia. Algunos lo paran a tiempo, y otros se convierten en verdaderos “cadáveres andantes” con cero implicación con su trabajo.
Tuve la suerte de poder leer el borrador del libro antes de su publicación. Y quizás lo que más me impactó fue la forma tan fiel de describir una sensación que desde luego yo había sentido en algún momento de mi vida profesional, de describir comportamientos y pensamientos que me habían asaltado. Y que estoy seguro (viendo lo que veo a mi alrededor) que otros muchos han vivido. Lotfi lo describe desde la posición de alguien que también ha pasado por ello, por lo que el retrato es mucho más vívido.
En definitiva, que es un relato con el que mucha gente se sentirá identificada. ¿La buena noticia? Que tiene solución. ¿La mala? Que no es una solución mágica… sino que exige un gran esfuerzo de autoanálisis, de replanteamiento de objetivos y de fuerza de voluntad. Cosas, todas ellas, reñidas con la inercia laboral y vital que son un mal tan común en nuestra sociedad…
Mucha suerte, Lotfi. Ya está el libro. Ahora, ¡a por más cosas!
Actualización: he grabado una entrevista a Lotfi El-Ghandouri





Comparto tu reflexión Raúl. Reconforta (somos humanos) ver que “algo” que uno ha conocido tiene nombre, y además un nombre tan acertado.
Sospecho (es una intuición muy fuerte) que este malo síndrome (no se como etiquetarlo) está muy extendido, sobre todo en los trabajadores con estudios superiores y poca experiencia (los que en teoría parten siempre con expectativas más altas) - quizá explique (que no justifique) algunas actitudes que criticamos tanto como la falta de autocrítica o de sentido de responsabilidad en lo que le pasa a cada uno.
Como bonus al post, he descubierto la editorial Alienta.
Saludos
Sospecho que esta nueva dolencia laboral se extenderá más en nuestra sociedad líquida y de la caducidad.
El trabajo era antaño una seña y pilar de la identidad, del carácter y de la personalidad, pero hoy en día constituye un pedestal roto y troceado, con trabajos y salarios basura, con puestos de trabajo con fecha de caducidad, todo ello en un Entorno Cambiante de Alta Velocidad.
Me temo que cada vez saldrán nuevas patologías laborales, en especial en este nuevo tiempo de grandes números: trabajadores, funciones, cambios tecnológicos…
Hoy he oído hablar por la radio del despido interior y me he alegrado, ya no soy un marciano, quello que me pasa tiene nombre y no soy la única que lo sufre.
Creo que no hace falta tener estudios superiores, cada uno tiene un “potencial laboral”, algo que puede aportar en el trabajo y si a uno no le dejan desarrollarlo literalmente se pudre, sea cual sea el lugar que ocupe. Del mismo modo que si a alguien no se le permite aprender nada nuevo… quien no va hacia adelante va hacia atrás.
Es difícil estar diariamente 8 horas en el trabajo y que la aportación del día sea pegar un par de sellos..
A mi me está pasando tengo 47 años y esta sociedad, (como dice el comentario de Sergi, liquida y de la caducidad)ya me ha “jubilado”, Hace ya unos cuatro años cerro la empresa para la que trabajaba y por cierto estaba encantado y desde entonces he conocido el “despido interor”, apatia por el trabajo que realizo en la actualidad, desmotivación y no ver el final del tunel, ya que por mi edad ya es muy dificil sino imposible de volver a trabajar en una empresa de primer niverel,
Saludos
[…] Éste es un video que grabé hace unas cuantas semanas y que he tardado un poco más de lo deseable en procesar. Es una entrevista con Lotfi El-ghandouri, autor del libro “El Despido Interior” (podéis ver un dossier de la editorial -pdf-, o una entrevista radiofónica). Ya os he hablado del libro anteriormente, la idea con este video es que Lotfi nos cuente en sus propias palabras el concepto del despido interior. […]
[…] Me he leido el libro “El Despido Interior” de Lofti EL-Ghandouri.Siendo un poco secos podríamos decir que es otro libro más de los de autoayuda o autoengaño, como yo lo llamé por aquí. […]
Estimados lectores, si su libro solo se basa en la fuerza de voluntad es un auto-engaño. La autoayuda no existe, se requiere de factores externos tangibles que nos saquen del circulo destructivo.
Yo si tengo la solucion al problema del despido interior. Yo mas bien lo denomimo “La Renuncia Interior” y se soluciona con la nueva tecnologia del aprendizaje y la biotecnologia. Felizmente esta al alcance en el Peru. Soy consultor de una ONG y vengo investigando y brindando mi apoyo a muchas empresas y personas. Incluso lo aplico en mi vida personal, tengo una familia maravillosa, un feliz matrimonio de mas de 15 años y me encanta mi trabajo.
A todo aquel que necesite mi apoyo, me ubican en [**Borrados los datos de contacto: una cosa es expresar una opinión, otra es usar este espacio para hacer publicidad**].
Bendiciones para todos,
Lic.Eduardo Chevarria Palomino
Bienestar y productividad
Consultor Internacional
[…] Será cierto o no, la cuestión es que al menos aquellos que ya llevamos un poco de tiempo subidos en un barco no podemos actuar como los recién llegados. Tenemos que ver que somos parte de la situación, que no nos es ajena. Y tenemos que decidirnos, no digo que demos por bueno todo, pero hay que decidir si seguimos adelante o nos bajamos, lo que no puede ser es que acabemos en situaciones como las descritas por el libro Despido Interior y otros muchos. Aunque sólo sea por respeto a los compañeros hay que luchar por los objetivos que nos hemos propuesto. […]
[…] Pues en las empresas, por experiencia propia, ocurre lo mismo. En carne propia y ajena he podido comprobar como, el ciclo natural en un puesto, en una función, viene a ser aproximadamente de 4 años. Lo siento, no me pidáis estudios científicos, es un ejercicio de mera observación, aunque supongo que viene a tener fundamentos similares al estudio mexicano. La pasión laboral o profesional viene a durar 4 años. A partir de ahí, o uno se reinventa o le reinventan el puesto de trabajo, o acabará cayendo en un Día de la Marmota sin fin, o peor, en un despido interior. Se que hay gente que lleva 20 años en su puesto de trabajo haciendo exactamente lo mismo, y que manifiesta ser feliz. Pero cuando he tenido ocasión, y se rasca un poquito, la realidad es muy distinta (aunque quizás, en el caso femenino, me encuentro más excepciones a esta regla) […]