Se lo veo a Eduardo en el twitter, y voy al origen de todo en el blog de Enrique. Y la idea que se comenta me asombra. Está tan lejos de mi concepción del mundo profesional…

Partamos de una base: no me gustan los sindicatos. Siempre los he visto (y los he visto bastante de cerca en algunos proyectos en los que he trabajado) como pequeñas mafias que juegan al chantaje y al conchabeo con la empresa, que buscan su propio interés disfrazándolo del bien común, que de lo único que se preocupan es de sus cuotas de poder y de los beneficios que pueden obtener de ellas.

Seguro que tuvieron un papel relevante en una época de la historia. Quizás en algunos sectores todavía sigan siendo necesarios. ¿Pero en el mundo de internet? No se me ocurre nada más anacrónico…

Yo siempre he visto el mundo de las relaciones laborales como algo mucho más equilibrado. Reniego de la imagen del empresario explotador y el obrero oprimido. Yo soy un profesional que aporta cosas de valor a su empresa, y usted es un empresario interesado en contratarme. Veamos en qué condiciones podemos colaborar. Si estamos de acuerdo, habrá colaboración. Si no, cada uno por su lado: yo no voy a trabajar para usted si no recibo lo que considero que es justo. No soy un pobrecito que viene a mendigar un puesto de trabajo y que no tiene otro sitio donde ir.

Creo en las leyes del mercado. Creo que dentro de unas leyes razonablemente protectoras como las que tenemos, debemos dejar actuar a la oferta y la demanda. Si yo consigo mejores condiciones laborales, que sea porque lo que yo ofrezco es un bien escaso que los empresarios quieren. Y si lo que yo ofrezco no tiene valor porque hay mucha más gente que lo ofrece, ningún sindicato debería alterar artificialmente esa situación.

Posts relacionados