6 de August, 2007
Arte moderno y otras pamplinas
Partamos de una base: no soy un gran conocedor del arte moderno. Ni del arte en general. Tengo un cierto criterio estético por el que las cosas “me gustan” o “no me gustan”, pero no paso de ahí. Ahora bien, y aun corriendo el riesgo de ser considerado un inculto, creo que dentro del “arte moderno” se esconden muchas boñigas…
Lo que más me repatea es cuando, al lado de una obra, te ponen la “explicación” (siempre profunda, siempre… ¿todos los artistas son unos atormentados?) del autor. Y uno mira a izquierda y derecha buscando la cámara oculta… “¿me quieren tomar el pelo o qué? ¿Cómo que esta mancha roja sobre fondo negro representa la angustia del autor por la pérdida de la infancia en una sociedad consumista?”
Para muestra, dos botones. Son dos fotos tomadas en una muestra llamada “Idilio” (supongo que será ésta, por las fechas…) que entramos a ver en el Patio de Escuelas en Salamanca.
El primero, una muñeca hinchable atada a un arbol. Era un paisaje fotorealista, bonito… pero chico, yo lo de la muñeca hinchable no lo entiendo.

El segundo, una composición de flores de cartón… y los pies de una niña asomando por debajo. “No se sabe si está escondida o yace muerta”, decía el cartel. Curiosa forma de esconderse… en fin, ¿qué quiere decir una niña muerta debajo de flores de cartón?

Ah, y había otro, un video llamado “Los cowboys”, que era una imagen de un prado con una vaca pasando… y el texto decía “los cowboys que dan nombre a la obra, y que en realidad no aparecen por ningún lado…”. :O
Lo dicho, aun a riesgo de resultar un inculto, cada vez que veo una cosa de éstas y alguien me intenta decir que “representa no sé qué…” pienso “pues porque tú lo dices, majete”. Y como decía antes, eso no quita para que algunas de estas obras me puedan gustar estéticamente. Pero con lo otro… no sé, debo ser demasiado obtuso. Aunque me alivia saber que no soy el único.




4 comentarios
En tus visitas a Salamanca puedes pasarte por el DA2 (el museo de arte contemporáneo de Salamanca) donde las exposiciones como esta que cuentas son la norma (”Idilio” además de en el Patio de Escuelas se muestra en el DA2). Yo me trago todo, incluso esas cosas que no solo a ti te parecen intragables, pero que me las trague no quiere decir que no me cueste hacerlo y que mi cabeza se llene de estúpidas preguntas …
Mi mujer es más pragmática, me acompaña en mi búsqueda de (…) y piensa en voz alta que es un desaprovechamiento de esos edificios tan chulos que son los museos de arte contemporáneo.
Las perfomances ya no son lo que eran… y no hablemos de la fotografía… para encontrar algo interesante hay que ir muchas veces, muchas muchas muchas muchas… Hoy en día ya estamos curados de espantos y es muy difícil escandalizarnos, lo más que nos producen la mayoría de las veces es indiferencia y otras simple asco.
Supongo que yo también soy un ignorante cultural, pero me sigo preguntando por que con todo lo bueno que hay para exponer no se expone…
[...] Al igual que me pasa con el arte, tampoco puede decirse que sea un gran conocedor de la música. Tengo buen oido, tengo sentido del ritmo y, sin mayores conocimientos, hay cosas que me gustan más y cosas que me gustan menos. [...]
[...] No seré yo quien se defina como gran amante y conocedor del arte moderno. Es más, podríamos decir que tiendo a ser un poco “cateto” con estas cosas. Sin embargo, no es menos cierto que de vez en cuando se encuentra uno con miradas de artistas sobre aspectos del mundo que nos rodea que le hacen reflexionar. [...]
Cualquiera puede ser un artista, en el sentido más amplio, cualquier manualidad o pensamiento puede entrar en la categoría de arte. El problema es que cuando dicho arte se entiende y se respeta porque se ajusta a unos cánones que podemos asimilar (proporciones, color, forma, contenido, utilidad) apenas genera comentarios, algunos de aprobación si acaso, pero si se sale de lo convencional, de lo equilibrado, útil y cotidiano es cuando una catarata de comentarios desciende sobre la obra, cuando genera críticas (y hay que reconocerlo, criticamos más para mal que para bien) y esas críticas llevan el nombre de la obra y del autor (’que hablen de mi, aunque sea algo bueno’) hacia un estatus superior; porque también hay que admitirlo, cuando uno desdeña estas obras, lo hace desde un punto de vista humilde, autocalificándose de inculto y el que las alaba lo hace desde una mirada profunda y mística, como si pudiera ver a través de la obra el alma del autor.
Cada cual tiene sus gustos y su derecho a mostrar libremente su obra, de eso no hay duda, pero bajo la etiqueta de ‘arte moderno’ se están usurpando lugares públicos (edificios, estatuas, lienzos …) en detrimento de artes más clásicos.