Ya lo dice el refrán: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” (¿eso no es GTD en estado puro?). El problema con las cosas que dejas “para mañana” es que cabe el riesgo de que ese “para mañana” se transforme en un “para la semana que viene”… y así caigan en el olvido.

Estoy repasando el correo antiguo. Mi forma anárquica de gestionar el correo hace que haya mails sin responder desde hace dos y tres meses. Mails a los que puse la “estrellita” para gestionar después, pero que por hache o por be se fueron hundiendo en mi lista de cosas por hacer.

Siempre me ha parecido una falta de educación que no me contesten los mails. Por eso se me cae la cara de vergüenza cuando veo que yo he hecho lo mismo. Mails escritos hace dos y tres meses, dirigidos a mí, y sin respuesta. El mal ya está hecho, porque a la mayoría de esos mails no cabe contestarlos tres meses después; ya no es oportuno.

Me voy a tomar esto como una lección aprendida (o a aprender), a ver si aprendo a mejorar mi gestión de emails. Y a todos los que alguna vez me hayáis enviado un mail que no haya respondido, de verdad, mis disculpas más profundas.

Posts relacionados