Este es mi primer pre-verano como autónomo. Y hay tres cosas justo ahora que me hacen echar de menos mi condición de asalariado…

En esta época, uno ya estaba pensando en las vacaciones. Ese periodo en el que te podías ir cuatro semanas enteras, desconectar totalmente del trabajo y llenar la cabeza con otras cosas. Sin embargo, la sensación que tengo es que siendo autónomo esa “desconexión” no va a ser tanta… al final, y más en un negocio como el de los blogs, no es posible “echar la persiana” y desentenderse. Los blogs siguen online, se sigue publicando… y tú sigues siendo el responsable.

También en esta época uno vislumbraba la paga extra. ¡Bendito invento! Por que el efecto psicológico de una paga “de más” es estupendo, aunque sepas que es a lo que tienes derecho. Y este año el autónomo no tiene paga extra… está sometido a la vulgaridad de sus facturas corrientes y molientes.

Y qué decir de la devolución de Hacienda… otros años, merced a unas retenciones ajustadas y a la deducción por vivienda habitual, declarar el IRPF era una fiesta porque la devolución era casi otro sueldo. De nuevo, puro efecto psicológico porque en realidad era dinero que te habían estado “quitando de más” durante el año y no hacían sino devolver lo que ya era tuyo. Pero coño, rencontrarse con ese dinero era como ver a un amigo al que hace tiempo que no ves… Sin embargo, el autónomo y las retenciones a cuenta del simple 15% hacen que a la hora de ajustar cuentas con la Agencia Tributaria el saldo sea mucho menos alentador. Por los pelos me han devuelto algo. El año que viene, me tocará pagar (todo el año de autónomo, y encima sin vivienda para deducir…)

Tres motivos, en fin, de cierta nostalgia por la nómina… (ah, y me dejaba el cuarto motivo… en julio se paga el IVA del segundo trimestre… otra “hostia” bien dada).