Supongo que es un proceso que tarda en acabarse :)

El día “oficial” de la mudanza fué el lunes. El domingo estuvimos haciendo la pre-mudanza (guardando las cosas de valor para llevarlas encima, desmontando ordenadores y cableados para luego tenerlos bien organizados). El lunes fué el “caos mudancero”: cuatro personas metiendo todo en cajas, otras dos subiendo y bajando al camión… y nosotros paseando por el descansillo para molestar lo menos posible. Y viendo como nuestro hogar, donde tantas cosas importantes nos han pasado, desaparecía ante nuestros ojos… (sí, soy un sentimental para esas cosas).

Luego viaje a todo correr a Aranda, a desmontar el altillo de la nevera (porque la nuestra es de dos metros y no cabía) y hala, a recibir a los de la mudanza que empezaron a subir cosas como descosidos. Que sí, mucho poner rótulos en las cajas, pero luego, entre que pasamos de una casa de 2 a una casa de 4 dormitorios, y que las cajas tenían restos de mudanzas anteriores (con sus propias inscripciones) acabó cada cosa en un sitio. Pero bueno, bien, incluyendo subida de sofá a pulso por el balcón (ya lo veía yo caído en el suelo y las consiguientes denuncias de los vecinos… pero hubo suerte y no pasó ná).

El martes, la maratón de deshacer cajas. Claro, que muchas de ellas siguen sin deshacer, porque no tenemos dónde poner su contenido. Mucho libro, mucho “aparatejo” y mucho material inservible que, hasta que no tengamos los muebles correspondientes, vivirán el sueño de los justos en su caja de mudanzas. Y venga a bajar cajas al contenedor de reciclaje de papel (menos mal que después del primer paseo cayéndoseme las cajas y cagándome en todo, se me ocurrió innovar y atar varias cajas con cinta, de forma que eran un único paquete más fácil de transportar), y a cortar cajas con el cutter, y a colocar cosas en “no sé dónde”.

Y por la tarde, vuelta a Salamanca a por el crío que estaba con los abuelos. Y ya de paso, a aprovechar a gorronear un poco de internet para intentar estar encima de los temas (ya que Telefónica me sigue obsequiando con un “su alta está retenida por problemas en la central, ya le llamaremos cuando esté resuelto…).

¿Y qué queda? Pues básicamente… todo. Taladros, cuadros, lámparas… comprar muebles que iremos necesitando… y sobre todo acostumbrarnos a la nueva casa, los nuevos espacios, ir dándole el sitio adecuado a todo… vivir en una nueva casa es volver a aprender un montón de cosas que dabas por sabidas. Y lo mismo respecto al pueblo/ciudad… ¿dónde compramos la carne? ¿dónde está la farmacia más cercana? ¿de qué banco nos hacemos? ¿por dónde sacamos al crío de paseo?

Pero bueno, somos todo ilusión. Y eso es lo importante!

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