Y aquí estoy, sentado en mi despacho, y conectado a mi ADLS. ¡Bieeeeeeeeen!

La verdad es que el 1004 de Telefónica es un tanto rocambolesco. Explico la historia:

Cuando supe que nos mudábamos, y siendo como es la conexión a internet algo básico para mí, llamé a 1004 para solicitar la nueva linea. Esto fué el 6 de febrero (el piso lo habíamos visto y señalizado el día 2, viernes). Aunque no entrábamos hasta marzo, preferí hacerlo con tiempo para asegurarme que tendría línea a mi entrada.

El caso es que fueron más rápidos de lo que pensaba, y el día 12 me llaman los técnicos para pasarse por el domicilio. Lógicamente, yo todavía no vivía allí, por lo que les dije que no podía ser. Muy amables, me dijeron que pondrían una nota y que, pasadas un par de semanas, volviera a llamar al 1004 para reactivar la orden de trabajo. “Qué bien, qué eficientes son estos de Telefónica”, pensé.

El caso es que, la semana previa a la mudanza, llamé al 1004 para reactivar el alta. “Mmm… tengo una nota aquí que dice que el alta está retenida por la central… que no hay línea en el edificio…”. ¿Comorll???? Pero si ya estaba todo a punto y me dijeron que les llamara a ustedes… “No, pues no se puede hacer nada, tiene que esperar a que le llamen”. Me quedo a cuadros.

Pasados unos días, vuelvo a intentarlo. Mismo resultado. Que lo que les pone en la pantalla es que la línea está retenida, y que no pueden poner el ADSL porque no hay línea. Y que no puedo llamar a ningún sitio, sólo puedo esperar a que alguien me llame. La desesperación crece por momentos…

Así hasta que el martes pasado volví a llamar, decidido a dar la tabarra. Me debió tocar una chica colaboradora, porque aunque su argumento inicial fué el mismo que el de los anteriores, se dejó “insistir”. Tanto como para decirme “espere, que voy a pinchar en el botón de ‘detalle’ que tengo aquí”. Pulsa y… “dice que no han podido dar de alta la línea porque el cliente todavía no vivía en el domicilio”. La boca se me abre. ¡Coño, ese era el motivo de que estuviese retenido! ¿Y por qué narices ninguno de los operadores anteriores se dignó a consultar el “detalle”? Simplemente se quitaron el trabajo de encima. Total, que le expliqué (igual que había hecho con los anteriores) cuál había sido el proceso, y me dijo “ah, pues lo que yo puedo hacer es enviar una nota a los técnicos para que procedan al alta”. Snif, se me cayó una lagrimita y todo.

De todas formas, ya escamado, no confiaba mucho en el tema. Sin embargo, al día siguiente (miércoles) recibo una llamada por la mañana del jefe de servicio. Que si voy a estar a mediodía, que el técnico viene para casa. ¡No me lo creo!. Efectivamente, a mediodía estaba. Pero no sabíamos dónde estaba el armario de telecomunicaciones del edificio… la propietaria tampoco… la presidenta de la comunidad tampoco… y el chico tenía otras órdenes, así que se tuvo que marchar. ¡Nooooooo! ¡Mi ADSL estuvo tan cerca que la pude rozar con los dedos, y de repente se va! Ya me temía que tendría que volver al bucle infernal del 1004… pero no. El chico me dió el móvil de su jefe, para que le llamase cuando tuviésemos localizado el armario.

Cosa que hicimos esa misma tarde. El jueves por la mañana llamé al tipo esperando que me dijese “en una semana vamos”, pero lo que me dijo es: “¿puede pasar el técnico esta misma mañana?”. ¡Coño, sí, por favor!

Y así fue. Yo estaba en Madrid, así que hasta esta misma mañana no he podido comprobar si todo funcionaba correctamente. ¡Y funciona!

Conclusión: una vez superada la barrera del 1004, Telefónica funciona de forma bastante eficiente. Pero el 1004 no funciona bien, lo llaman “atención al cliente” pero… Digo yo que será una mezcla de sistema “automatizado” (con sus lógicas limitaciones) y de operadores indolentes y/o mal formados. El problema es que es el único punto de acceso para los clientes. No se puede llamar a otras personas, ni tratar de hablar con alguien que te pueda resolver el problema. Dependes de que el operador esté suficientemente lúcido y de que se haya puesto toda la información en el sistema. Si no es así… no tienes nada que hacer.

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