Este video lo he grabado hace un rato desde la ventana de mi salón. Imagen y sonido (mi voz de “reportero” se oye al final, hacia el minuto y medio de la grabación) en directo desde la M30 de Madrid a la 1:30 de la mañana de un viernes a un sábado. Ese taladro dándole al asfalto es una “dulce nana” para descansar, ¿eh?.

Hemos llamado al 010 (teléfono del Ayuntamiento de Madrid), y nos dicen que “tienen licencia” y que si queremos hacer una reclamación, que “llamemos el lunes”. Hemos llamado al 092 (Policía Municipal) y, tras un buen rato de espera, nos dicen que “toman nota” y que si tuvieran algún “recurso disponible” ya lo enviarían.

Y aquí estamos, 2:00 de un viernes, después de toda la semana currando, y desquiciados con los ojos como platos gracias a las dichosas obras. Luego se preguntarán por qué estoy deseando largarme de esta puñetera ciudad (más sobre esto en breve, por cierto).

PD.- Soy verdadero fan de Gallardón. Soy de los que piensa que es un buen alcalde, un tipo majo. De hecho, pienso que sería un estupendo Presidente del Gobierno. Soy de los que piensa además que las infraestructuras son necesarias, y que las obras son el precio que hay que pagar por tener esas infraestructuras, y que una vez terminadas todo estará mejor que estaba. Ahora bien, todo tiene un límite. Y la carrera contrarreloj que ha impuesto “Inaugurator” para poder cerrar cuantas obras pueda antes de las elecciones es demencial; desde hace semanas ya no hay ni fines de semana, ni noches, ni nada. Las máquinas trabajan 24×7. Los ruidos y las molestias, 24×7. Albertito, hijo, todo tiene su límite.

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