Hace unos meses expuse mi alegato en contra de la gran capital y a favor de emigrar fuera de Madrid. Por cierto, muy agradecido al puñado de comentarios que me dejásteis, me ayudaron mucho a reflexionar.

El caso es que aquella idea ha ideo creciendo en nuestras mentes, y se acerca el momento de la decisión final.

El 9 de noviembre, aprovechando el festivo en Madrid y que íbamos a pasar los tres días a Bilbao, decidimos pasar por Aranda de Duero para ver “qué pinta” tenía todo aquello. Aparte de comernos un estupendo cordero, dimos una vueltecilla la mar de agradable. Es verdad que hacía un día de esos “primaverales” que nos ha regalado el pasado otoño, y eso todo lo hacía más fácil. Pero se veía un pueblo muy abarcable, con una zona antigua bonita, tranquila y paseable, pero sin ser demasiado pequeño como para resultar agobiante. Sus comercios de todo tipo, sus supermercados, colegios, etc… un sitio majo. Estuvimos apenas tres o cuatro horas, pero la sensación fué muy positiva.

El 5 de enero, aprovechando que estábamos en Bilbao pasando la semana de Reyes, decidimos bajar a Burgos también a ver “la pinta” de la ciudad. Burgos ya la conocíamos pero como turistas ocasionales, nunca nos habíamos parado a pensar en ella como sitio donde vivir. Así que, como tenemos una amiga arquitecta que vive allí, la usamos como “guía inmobiliaria” para que nos explicara un poco la ciudad.

Al contrario que en Aranda, la impresión fué bastante negativa. Burgos nos resultó una ciudad bastante caótica (vale, era 5 de enero, pero nos contaban que el caos circulatorio en Burgos es la norma). Además, Burgos tiene una característica urbanística clave: es una ciudad hecha “a lo largo”. El nucleo comercial y turístico está muy definido, y luego la ciudad se construye a lo largo a partir de ahí, no “alrededor” como sucede en otros sitios. Por lo tanto, las opciones de vivienda “cerca del centro” son más bien pequeñas y muy competidas y caras. Luego hay otras opciones como Gamonal (un barrio muy populoso, nada parecido a lo que teníamos en mente como sitio para vivir) o el G3 (algo más parecido a nuestra idea… pero ya a un buen trecho del centro - como para que ir andando habitualmente fuese un problema).

Las opciones de “pueblos de alrededor” no son nada recomendables tampoco. Estuvimos en Villagonzalo, a 5-10 km. de la ciudad. Es un pueblo “de toda la vida”, sin servicios ni infraestructuras, en el que han construído una serie de urbanizaciones. Las casas en sí estarán bien, y a un precio razonable. Pero alrededor no hay nada, sólo depender del coche para todo. Ni un sitio para pasear agusto, ni para bajar a ver tiendas, ni nada de nada. Ni tampoco unos servicios de transporte de los que puedas depender para subir y bajar a Burgos. Y, por lo que nos contaron, Villagonzalo era de lo más “avanzado” en este sentido, y otros sitios como Quintanadueñas o Vivar del Cid eran del estilo o peores (y, además, nos dicen que la carretera de Santander es una fuente contínua de embotellamientos).

En fin, que la sensación de Burgos fué decepcionante. Quizás porque teníamos la ilusión de que podría ser el sitio ideal (por aquello de la capital de provincia, etc.), la decepción fue mayor. Y la sensación de que nuestros planes, tan bonitos sobre el papel, iban a ser más difíciles de poner en marcha de lo que pensábamos…

(Continuará)

Tags:

Posts relacionados