Sony Ericsson T610Antes que nada, ¡feliz año 2007 a todos! Pero esto es del año pasado… he perdido el móvil. ¡Hay que ser torpe! ¡Qué rabia!. Fué en un área de servicio donde paramos el viernes en nuestro viaje para tomar un café y darle el potito al crío. Lo saqué del bolso para contestar una llamada de mi madre. Estuve jugueteando con él en la mesa del café. Y me fuí… y allí lo dejé. Me dí cuenta dos horas después cuando, una vez en destino, me dispuse a llamar a mi madre para informar (ya se sabe, las madres). Y me invadió una rabia enorme. ¡Qué cabreo! ¡Cómo se puede ser tan inútil!

Afortunadamente, llamé a la cafetería de la estación de servicio (bendita costumbre de guardarme todos los tickets que me dan en el bolsillo, aunque solo sea para amontonarlos… allí encontré el número del sitio) y lo habían localizado. Ahora toca esperar unos días a que vuelva a pasar por allí para recogerlo… Así que no ha pasado nada. De hecho, aunque lo hubiese perdido del todo tampoco pasaría demasiado: tengo la agenda sincronizada con la PDA y con el Outlook, es el terminal viejo (mi fiel T610, que menudos golpes se ha llevado ya) y de todos es sabido que ando en trámites para sustituirlo… y la tarjeta SIM te la reponen gratuitamente…. así que no hubiera pasado nada.

Pero lo peor es el cabreo que te entra cuando te das cuenta de que has sido tan cenutrio. Diosssssss… todavía me reconcomo por dentro!

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