Recibo una notificación de una de las “redes sociales” en las que estoy dado de alta. Se trata de una persona que quiere ponerse en contacto conmigo:

“Estoy haciendo un master en RRHH y me exigen hacer tres contactos semanales con profesionales de los RRHH, sólo necesito numero de telefóno, email, y empresa en la que trabajas y que función llevas a cabo.
Te agradecería mucho tu ayuda.
No implica ningún compromiso.
Gracias por tu tiempo.
Que pases un buen día.”

No me parece mal que esta persona en cuestión me haya escrito, y de hecho he dado una respuesta (”lo siento, ya no trabajo en ese sector”). Lo que me parece agotador es el planteamiento del master: “me tienes que traer tres nombres a la semana”. Y no tres nombres, si no los datos concretos.

Esa “fiebre” por el networking es malsana… convertir al networking en un objetivo en sí mismo no creo que lleve a nada. Quizás todos los alumnos consigan esos contactos. Quizás se los copien entre ellos, o posiblemente acabe circulando una lista de “posibles contactos” (de los cuales muchos quedarán desactualizados enseguida) que sirvan para “dar el pego” (total, dudo mucho que nadie vaya a pasarse las horas comprobando que los contactos que les entregan son ciertos…)

En fin, que de defender que hacer y mantener contactos es bueno a fomentar el networking salvaje hay un trecho. Al menos, para mí.

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