Ramón CalderónEn el mundo de la empresa hay muchas complejidades: clientes, proveedores, competidores, negociaciones, entorno cambiante, tecnología, etc, etc… lo mínimo que se puede esperar es que los tuyos no te traicionen. Aquello de “todos somos un equipo, todos vamos en el mismo barco, todos tenemos que remar hacia el mismo sitio” (la tan manida imagen de las traineras). En fin, que todo en las empresas es complicado. Pero si encima tienes como jefe a este pollo…

No soy madridista, a dios gracias (soy más bien de la acera de enfrente). Así que las desgracias del Real Madrid las observo desde la distancia, y con cierta rechufla. Sin malicia, quede claro. Pero es que nadie me puede negar que no es de chiste…

El líder de un colectivo se supone que es el que tiene que marcar la dirección a seguir, infundir ánimos a los suyos y crear el clima necesario para que todos dentro de ese colectivo estén motivados y trabajen por el objetivo común. Pero a mí me parece (llamadme ingenuo, si queréis) que “rajar” en público contra tu propio colectivo no entra dentro de esa definición, ¿no?

Después el caballero se desmarca diciendo que pide “mil perdones”… ¿perdón por qué? ¿Por pensar lo que piensa? ¿Por decirlo en público? ¿Por pensar de una forma y actuar de otra?

En fin, hay veces que en un colectivo “le hacen la cama” al jefe. Pero mucho me temo que en el Real Madrid la cama ya se la hace él solito el presidente…

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