Rapidito y a vuelapluma, os cuento mis primeras impresiones como videoblogger. Esta tarde, en Vimoz, más:

  • Escribir un blog ya da pudor. Ponerse delante de una cámara, más. Yo ya he perdido la vergüenza, si alguna vez tuve alguna :).
  • A poco que uno se enrrolle, el video queda largo. En mi debut, 17 minutos de vlog total para hablar de cuatro cosas. Pero si hablo menos… ¿entonces es suficiente o se quedan las ideas meramente enunciadas?
  • Lo previsto: al final es difícil que un vlog no sea poner la cámara delante de la cara y hablar. Eso es lo “fácil”. Añadir otras cosas (imágenes en movimiento, imágenes fijas, etc.) requiere más trabajo: buscarlas, editarlas, ajustarlas… pero es lo que le da la gracia al vlog (si no, ya me contaréis qué gracia tiene ver al menda enfrente de la cámara).
  • Es difícil encontrar imágenes “de recurso” para un videoblog. O te las grabas tú mismo, o estás jorobado.
  • Es importante un poco de preparación previa. Si no, esto es un desbarajuste. Un blog uno puede ponerse a escribir y a ver qué sale, en un vlog es más difícil.
  • El periodo de maduración desde la idea inicial a su finalización es de por sí largo, y más si se van dejando las etapas (pre-producción, grabación, edición, codificación, distribución…). Así, los contenidos se quedan obsoletos. Hay que decirlo y hacerlo, no dejar pasar más tiempo del necesario.
  • No sabía la de espacio que ocupa el vídeo en el disco duro: la captura inicial, el video montado, etc… menos mal que no es nada del otro mundo y los puedo grabar sin mucho miedo, que si no me quedaría sin disco duro ipsofacto.

En fin, eso así a primer vistazo. Quedo a la espera de sus críticas :).

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