LadrónA mi hermana le entraron a robar ayer en su piso. Imaginad la escena: vuelves a comer tras el trabajo, y te encuentras tu puerta abierta y que no tienes nada de lo tuyo - tu cámara de fotos, tu portátil, tu dinero… todo lo que había de valor en el piso de alquiler. Nunca he pasado por eso, pero imagino la rabia y la impotencia que uno debe sentir. Quién más y quien menos, todos sentimos que nuestra casa es como nuestro fortín: inexpugnable. Cerramos la puerta y nos sentimos seguros, tras estas puertas no puede pasar nada…

Para colmo, resulta que hace dos semanas, estando de viaje, pararon en una zona natural para dar una vuelta y les abrieron el coche, llevándose la mochila con el mp3, la memoria usb, las tarjetas (razón por la que, encima, en este segundo robo había más dinero en efectivo en casa de lo habitual)… en fin, que parece que le ha mirado un tuerto.

Yo tiendo a ser muy pragmático: ¿ha habido violencia física? No, y eso es lo más importante. De lo robado, al fin y al cabo, son cosas materiales que, con seguro o sin él, se pueden reponer. Pero lo cierto es que, por muy pragmático que uno sea, hay cosas que no se pueden recuperar: todas esas fotos almacenadas en la cámara, los datos guardados en el portátil, los recuerdos personales…. Así que a la rabia, la impotencia (no puedes hacer nada), la sensación de vulnerabilidad (ni en su casa puede estar uno tranquilo)… se une el sentimiento de pérdida.

En fin, que como dice en su tag del messenger… “cuanto hijo de puta hay suelto”. Unos currando para salir adelante y ganarse la vida, y otros desgraciados parasitando a los demás.

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