Santiago BernabeuAyer tuve la oportunidad de ver el partido entre el Real Madrid y el Recreativo de Huelva en el Santiago Bernabeu, invitado a un palco. ¡Cómo mola! Hacía tiempo que no iba al fútbol en directo (pero mucho, mucho) y no respiraba ese ambiente de futboleros, puros, pipas, pitadas…

Ahora, todo hay que decirlo, ver el fútbol en un palco no tiene nada que ver con verlo en lal grada. Si dejamos al margen las estrecheces de espacio (parece que los amigos del Real Madrid han querido apurar al máximo el número de personas que caben en un palquito… y aquello parecía el camarote de los hermanos Marx - pero al final pudimos estar todos sentados aunque la azafata se las viera y se las deseara para guardar todos los abrigos o para abrir la nevera), lo demás es fantástico: una perspectiva completa del campo, calefacción, un televisor para ver las repeticiones o los detalles, una azafata sirviendo las bebidas y la comida, un refrigerio completo a base de pinchitos, jamoncito, lomito, tortillita, croquetitas… parking preferente en un colegio cercano…

Vamos, que comparar eso con los pobrecitos que estaban fuera pasando un frío mortal, tapados hasta las orejas y demás… no hay comparación. Me hizo recordar mis tiempos jóvenes, cuando era socio de la Unión Deportiva Salamanca. ¡Qué frío se pasa en el Helmántico! Allí tapaditos con mantas, guantes, bufandas y todo lo habido y por haber, el bocadillo para el descanso… hay que ver cómo hemos evolucionado.

En fin, que así da gusto ir al fútbol. Aunque lo cierto es que se pierde uno esa parte del “saborcito” que da el gentío, las palmas, los silbidos, los gritos, los insultos… “la salsa del fútbol”, vamos.

PD.- En cuanto al partido… menos mal que no soy madridista. ¡Qué horror de equipo el Real Madrid! Ni los “troncos” ni los “figuras”, nada, cero patatero. Si yo voy al fútbol pagando, pasando frío y con ganas de que ganen y veo lo que ví ayer, les espero a la salida para llamarles de todo.