Llega la época de las cenas y comidas de Navidad… y ahí están las empresas, rumbosas como ninguna. Me llega un correo de alguien cercano en cuya empresa están montando una comida de Navidad. Textualmente, la convocatoria de la comida dice lo siguiente:

“Os comunico que la fecha final de la comida de Navidad será el día 21 de diciembre jueves por lo que por la tarde no se trabaja ya que en una hora y media no nos daría tiempo a comer pero el viernes que teníamos jornada de 6 horas se hará de 7 para recuperar por lo menos 1 hora”

¡¡¡Oooohhh, gran empresa!!! Gracias por montarnos una comida de navidad…. ¿No tenemos que quedarnos a fregar los platos? ¿En serio?

Las comidas de Navidad son, en muchos sitios, un compromiso. Algo a lo que la gente no quiere ir pero, como dice el anuncio de la lotería, “es lo que toca”. Pero bueno, bien está que la empresa se estire de vez en cuando. Ahora… ¿no quedaría mucho mejor si simplemente dijese “el jueves por la tarde no se trabaja para poder disfrutar de la fiesta”? ¿No es simplemente miserable que el día 22, día en el que media España se traslada de un lado a otro del país para celebrar la nochebuena con su familia, te obliguen a hacer una hora más “para recuperar”?

De verdad, ya son ganas de quedar mal por una mísera hora.

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