Hoy estoy un poco “plof”. Cansadillo y descentrado. Supongo que todo se suma. Por un lado, fin de semana agotador: viaje a todo correr el viernes, descansar regular en sofá-cama prestado con niño al lado, boda “de compromiso” todo el sábado, descansar mal en sofá-cama prestado con niño enfermo al lado, viaje de vuelta con atasco incluido (esta vez AP-1), lunes con niño aún enfermo y mujer que también decide unirse a la fiesta, un trabajo que aunque entretenido y satisfactorio pues es trabajo con sus momentos intensos y sus preocupaciones asociadas, perspectiva de una semana más corta de lo normal (para algunos será “yuju, puente” pero yo lo veo como “mierda, no me quedan días para ir a hacer la compra y hacer todos los recados que tengo que hacer”) que coronará con visita de parientes durante el puente (los mismos que nos dejan sofá-cama, ahora tendrán que dormir en la infernal Restform). Mi casa será como esos pueblos pequeñitos que en verano duplican su población… pues eso, no va a caber ni un alfiler! Y habrá que poner la casa a punto, y no habrá demasiados ratos de descanso y tranquilidad.

Por cierto, hablando de todo un poco. Nunca, jamás, bajo ningún concepto, compréis nada en la teletienda. Siempre, y digo siempre, será de una calidad inferior a la que esperas. La Restform (esa fantástica cama hinchable que tenía tres pisos, que permitía que una gimnasta saltase encima de ella, que se inflaba con sólo un botón, etc, etc. ) es una auténtica basura, con un piso inferior hueco (que, obviamente, se hunde al subirse cualquiera a la cama), que se deshincha a lo largo de la noche, con un compresor que apenas sirve para dar una mínima presión…

En fin, lo dicho, que cuando uno está así de “positivo”, lo mejor es irse a la cama. Y mañana será otro día.

Un auténtico engaño, vamos.

Tags:

Posts relacionados