El otro día fui al Media Markt y al entrar vi en uno de los expositores una marca que se me clavó. AMSTRAD. ¡Siguen vendiendo cosas!. Amstrad (cuyo nombre está formado a partir de las iniciales de su fundador, Alan Michael Sugar, y de un apócope de Trading) fué la empresa de cuya mano me acerqué a los ordenadores. Unos CPC eran los que tenían en el aula de informática donde empecé con los rudimentos del Basic:

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Un Amstrad CPC 6128 (con disquetera, nada menos!!!) fue mi primer ordenador que me regalaron para la Comunión. Con él disfruté jugando y aprendiendo a programar. Luego vendría otro Amstrad PC2086 (era un 8086, pero no me acuerdo de la marca) con el que ya empecé a hacer alguna cosilla de bases de datos (Dbase) pero con el que sobre todo seguía jugando (ese Kick Off 2, por ejemplo…). Amstrad era una de las “gordas”, compitiendo con Spectrum, Commodore, MSX… y a mí me entretenía. Tenía revistas oficiales de Amstrad, luego las MicroManía…

Luego Amstrad desapareció de mi radar, y empecé a vivir de los PC’s sin marca. De hecho, pensé que se habría evaporado. Pero mira por donde, ahí sigue haciendo sus cositas. Nada que ver con el esplendor del pasado, supongo. Pero sin duda Amstrad es una marca que está muy ligada a mí.

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