En la fábrica de un cliente para el que trabajé me contaban lo complicado que era el tema del turno de noche. Si bien no todos los turnos eran iguales, y en el de noche las funciones eran más de complemento a la producción y limpieza, había unas 50 personas que tenían que hacer dicho turno.

Me contaban que durante un tiempo funcionaban con turno rotativo (una semana de mañana, una de tarde, y una de noche) hasta que en un momento hubo una masa crítica de gente que prefería tener turno fijo por la noche, y así quedó fijado ya para todos.

Nosotros estuvimos un día (bueno, una noche, en realidad la primera parte de la noche) haciendo trabajo de campo allí. La verdad es que no tiene pinta de ser nada fácil tener ese turno. Vas al revés que todo el mundo, lo cual puede ser un incordio para tu vida social y familiar. Pero es que además no dejamos de ser animalitos (diurnos, en nuestro caso) y el cuerpo (y la mente) no reaccionan muy bien a las alteraciones de los ritmos circadianos.

En todo caso, creo que es mejor tener un turno fijo (aunque sea el de la noche) que andar cambiando cada semana, porque eso sí que tiene que acabar siendo mortal de necesidad. Aunque parece que hay quien no está de acuerdo (y seguramente tenga razón, yo solo hablo de lo que creo que pasaría conmigo… y ni siquiera lo he experimentado).

PD.- Por cierto, que googleando un poco me he encontrado con un blog llamado Crónicas del Turno de Noche… y es que esto de los blogs es lo que tiene, que hay espacio para todos.

Posts relacionados