Leo en el blog de Calacanis (a la sazón creador de Weblogs Inc. y ahora intentando sacar adelante una nueva Netscape dentro de AOL) un post en el que solicitan un par de personas de desarrollo. Indica que pueden realizar su trabajo tanto en casa como en oficinas, y lo vende así de bien:

“So, if you are some amazing developer and you left SF, NY, WA, etc. and you’re doing consulting work this might be a great gig for you. All the benefit of living outside the big city, but you get the benefits, salary, and perks of being a f/t staffer. Of course, you have to be willing to travel to our CodeJams and staff meetings, but those are monthly/quarterly typically.”

Vamos, que si abandonaste los agobios de la gran ciudad para irte a vivir a algún lugar más tranquilo, esta puede ser una oportunidad para tí porque tendrás los beneficios de vivir fuera de la gran ciudad pero también los beneficios derivados de trabajar para una gran compañía. Y sí, quizás tengas que viajar a alguna reunión… pero de guindas a brevas.

Hoy precisamente mi mujer me hablaba de una persona (de Asturias, para más señas) que le decía que allí en su tierra no había trabajo para tantos informáticos. Eso generaba que los pocos puestos que había tuviesen unas condiciones lamentables (exceso de oferta… ya se sabe) y que la mayoría de la gente tuviese que acabar viniendo (como tantos y tantos otros) al sumidero (porque todos acabamos aquí) en el que se ha convertido Madrid.

Muchas veces me he preguntado cuántos de los trabajos que se realizan en Madrid exigen realmente (pero de verdad de la buena) presencia física constante aquí. Y si uno lo piensa bien… no son tantos. Muchos de ellos podrían realizarse tranquilamente a distancia, las TIC lo permiten. PERO… creo que ni los jefes ni los propios empleados lo asumen como una posibilidad real. Es un cambio tan drástico… ¿quién vigilará que se hacen las cosas correctamente? ¿quién me ayudará si algo falla?. Y así, muchos prefieren seguir alimentando al Gargantúa capitalino, soportando todos sus inconvenientes.

Creo que una organización “virtual”, teniendo inconvenientes y exigiendo determinadas cosas, es factible y que puede contribuir tanto a la eficiencia en el trabajo como al bienestar personal. Estoy en trance de conocerlo. Sólo me falta lo de buscar un rinconcito agradable en el que vivir…

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