Hace unos d�as que Julen escrib�a un acertad�simo post sobre lo espeso que suele ser el lenguaje en determinadas materias. Innecesariamente espeso, la mayor parte de las veces. Y es que parece que si una idea ocupa 10 p�ginas, es m�s importante que si ocupa un p�rrafo. De hecho, uno se cansa de leer libros o art�culos en los que con el primer p�rrafo ya est� todo claro, y en el que todo lo sucesivo no es m�s que variaciones sobre el mismo tema que no aportan demasiado.

Pero claro, hay que llenar p�ginas. Las revistas necesitan p�ginas (da igual si es de paja) para poder meter publicidad, que de eso viven. Los libros necesitan de un m�nimo de p�ginas para poder venderse (�qui�n comprar�a un libro de 15 p�ginas?). Incluso me atrever�a a decir que los documentos consultoriles (propuestas, informes, etc.) necesitan p�ginas: no vaya a ser que el cliente piense que no hemos trabajado lo suficiente o, lo que es peor, le entren tentaciones de leer lo que le damos y perciba las incoherencias…

Personalmente, he sido educado (hasta cierto punto, tambi�n he tenido a quienes me han dicho “simplifica esto”) en esa cultura. Abuso de per�frasis verbales (iba a poner “tiendo a abusar de”… :D) y, aunque procuro evitar decir cosas como “sinergias” o similares, a veces se me escapan.

En todo caso, me gustar�a contraponer los blogs a �ste fen�meno. En los blogs no hay incentivo para “enturbiar” el mensaje. En la econom�a de la atenci�n, un post “chapa” se deja de lado. Y, por otro lado, la interactividad con los lectores permite matizar “en vivo y en directo” los mensajes que puedan no estar claros.

Mejor comunicaci�n, m�s “licuada” y con todos los matices que se requieran. Di�logo, conversaci�n, en vez de mon�logo engolado.

Este post no tiene tags asignadas.

Posts relacionados