Ayer, cuando sal� de la oficina, decid� dar un paseo. Vivo lejos del trabajo. Desde que naci� el ni�o, he cogido costumbre de ir y venir en coche (para poder ir a comer a casa), y lo dejo en un garaje concertado cerca de la oficina.

As� pues, mi rutina diaria es levantarme, bajar al garaje de casa, meterme en el coche, conducir en el atasco y con la radio puesta, encerrar en el otro garaje, andar 5 minutos hasta la oficina, pasar el d�a all� o en clientes… y el camino inverso sin entretenerme para poder llegar aunque sea a ba�ar al peque.

Siempre con ruido de fondo: la radio, la gente de la oficina, los tel�fonos, el aire acondicionado, ruido de coches… as�, un d�a tras otro. Y siempre con exigencia de tiempo: para no llegar (demasiado) tarde, para no faltar a la cita con tal cliente, para poder entregar el informe, para que no se pase el plazo, para llegar a cenar, para…

As� que ayer decid� aprovechar que me he quedado una semana de rodr�guez y que, por lo tanto, nadie me esperaba en casa, para dar una vuelta. Sin rumbo fijo. A paso lento. Con las manos en los bolsillos. Dejando fluir los pensamientos sin que nadie ni nada los interrumpiese. Fij�ndome en la otra gente. En una palabra, deambulando.

No fu� mucho rato. Pero fu� fant�stico, relajante. La sensaci�n de no tener prisa, de no tener responsabilidades, de poder girar a derecha o a izquierda en cada esquina, de poder entretenerme todo lo que quisiera, de no tener que decirle nada a nadie, de poder estar callado y abstra�do. Qu� paz.

Algunos tiran de bici de monta�a para eso. Yo es que no soy nada deportista… as� que si Julen cre� la etiqueta BTT para referirse a esos “momentos m�gicos”, yo los llamar� a partir de ahora PSRF - Paseando Sin Rumbo Fijo.

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