El otro d�a habl�bamos sobre las maravillas del Excel. Y me reafirmo en ello, en la capacidad de la herramienta, que creo que es objetivamente fascinante. Pero adem�s del componente objetivo, mi pasi�n tiene un elemento subjetivo que roza lo inconfesable: Excel me hace sentirme poderoso.

No me atrever�a a denominarme “experto” en el uso de la hoja. Para que os hagais una idea, no se Visual Basic y las macros las hago grabando pasos y luego modific�ndolas con el viejo m�todo del ensayo-error. Eso, l�gicamente, me deja fuera de hacer las virguer�as que algunos describ�s.

PERO, y ah� est� el punto, mi nivel de conocimiento y uso de la herramienta es superior al del 99% de las personas de mi entorno profesional. Es decir, que para la pr�ctica totalidad de la gente que me rodea, yo hago poco menos que magia. Y, como los chamanes, magos e ilusionistas que en el mundo han sido, la capacidad de asombrar a los dem�s con esos trucos hace que le pongan a uno en un pedestal, aunque solo sea temporal.

Y como de “ego” no andamos escasos… no os puede extra�ar que adore Excel.

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