Ayer fue un d�a bien liado. De esos en los que piensas “joer, si todos fueran as�, no duro ni una semana”. Y eso que todo fu� saliendo m�s o menos bien. Pero tuve la sensaci�n, todo el d�a, de irme pisando los pies, de tropezar por querer ir demasiado deprisa y llegar a todo.

Empez� la cosa tonta, a las 7:35 de la ma�ana. Apurando mis �ltimos momentos de duermevela, de repente suena el tel�fono fijo. Entre el sopor y la enso�aci�n, el coraz�n se me puso en la garganta: relaciono (�qui�n no?) una llamada a horas intempestivas al tel�fono fijo con desgracia familiar…

“Buenos d�as, le llamo de Telef�nica, hab�a dado un aviso de aver�a, �no?”.

�Vamos, no me jodas! El primer balbuceo, con voz de ultratumba y mezclando incredulidad con mosqueo que me sali� fue “S�, hombre, �pero son las siete y media de la ma�ana!”

Y el t�o, ni corto ni perezoso, me dice “vaya, cuando vamos lentos porque vamos lentos, y cuando nos damos prisa porque nos damos prisa”.

No s� si ser�a la anestesia del despertar, o igual es que en el fondo el hombrito ten�a raz�n: si llaman en horario “de oficina”, no me van a pillar nunca en casa, no se soluciona la incidencia y me mosqueo. Si llaman fuera de ese horario, me mosqueo tambi�n…

As� que le di detalles sobre la aver�a, y punto final. Hay que decir que la persona, al despedirse, dijo “Gracias… y perdone”, gesto que le honra. Aun as�, fue una “bonita” forma de levantarse cardiaco. Normal que el d�a fuese como fu�