“La pereza es la falta de est�mulo, de deseo, de voluntad para atender a lo necesario e incluso para realizar actividades creativas o de cualquier �ndole. Es una congelaci�n de la voluntad, el abandono de nuestra condici�n de seres activos y emprendedores“.
As� la describe Fernando Savater en un interesante art�culo publicado en el Diario Clar�n.
“Contra la pereza, diligencia“. La diligencia es la virtud que la Iglesia recomienda para superar este pecado capital. Savater tambi�n nos da una receta cuando dice que “el ant�doto contra la pereza es la voluntad y muchas veces la conciencia de la necesidad“.
Qu� perezoso me siento. Habr� que hacer algo.
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La pereza deber�a cambiar de lugar y pasar del caj�n de los pecados, al caj�n de las bondades de este mundo.
Dicen, y si no lo ha dicho nadie aun, lo digo yo ahora:
“La pereza mueve el ingenio”.
La pereza no es mala en si misma. La pereza son las ganas de inactividad que es, en �ltimo lugar, la realizaci�n de una actividad consistente en no hacer nada.
Gracias a la pereza del hombre para realizar sus obligaciones, hemos inventando artilugios para evit�rnoslas.
Soy perezoso. S�. Y a mucha honra. Soy perezoso. S�. Y sin ning�n sufrimiento. �Viva la pereza! �Viva la vagancia!
Consultor, a veces es necesario no hacer nada, dejar sedimentar lo que a uno le pasa d�a a d�a para que el poso sea m�s consistente y s�lido.
Supongo que a veces es necesario, por salud mental, poder evadirse de este mundo nuestro de stress y actividad fren�tica y el mecanismo de defensa m�s adecuado ante tal contingencia se llama silencio, reposo o pereza, incluso.
No creo que sea algo tan negativo, aunque reconozco que personalmente soy una de esas personas que piensa que no hay que dejar para ma�ana lo que puedas hacer hoy.
Agur.
El art�culo de Savater es ciertamente delicioso. Gracias Consultor.
Mr. Andorra, en realidad esa pereza que describes no es tal, ya que “algo” trabaja en la retaguardia (en el background si me dejo arrastrar por mi tendencia consultoril a los anglicismos). Por otra parte estoy de acuerdo en que ese tiempo de reposo activo es fundamental para que las ideas cuajen.
Creo que son perezas distintas. Yo tambi�n he vivido momentos de pereza “deseada”, de estremecerme pensando ante un fin de semana de la m�s absoluta de las inactividades (me encanta dormir).
Pero la pereza a la que me refiero es la mala, la indeseada. Esa que miras para atr�s y dices “�Qu� he hecho de provecho hoy? �Qu� actividad, qu� pensamiento, ha merecido la pena?”. Si la respuesta es “nada” o “ninguno”, es un problema.