Esta ma�ana he recibido una llamada. De un n�mero de esos “raros” (que indican que vienen de una centralita). No lo he reconocido, y al principio he pensado que se hab�an confundido… “no, este es el 607…., soy fulano”. Pensaba que con eso, recibir�a un “uy, disculpe, me he confundido”… pero no.

“Ah, fulano, �este es tu tel�fono? Es que tengo aqui apuntados el tuyo y el Mengano (mi jefe), claro, me he equivocado, quer�a hablar con �l. �Entonces su tel�fono es el 649…?”.

Le he confirmado su tel�fono. Hemos intercambiado un “qu� tal va todo” absolutamente falso y superficial… porque se trata de un cliente que pensaba que hab�amos dejado atr�s, uno de esos clientes que hace que te plant�es qui�n te habr� mandado dedicarte a esto. Hace meses que nos hab�amos librado de �l (librarse de un cliente, a cualquiera que se le diga), pero ahora con la Navidad, vuelve. Como El Almendro.

Espero (ya me dir� Mengano) que solo sea para discutir cualquier fleco pendiente. Que no sea para un nuevo trabajo. Soy capaz de dimitir.

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