Hace unas semanas escrib�a en el Blog Salm�n sobre la ley antitabaco que va a entrar en vigor en Espa�a, y sus posibles consecuencias en los entornos de trabajo. La verdad es que el panorama se puede llegar a complicar bastante…

En mi caso, creo que tendr� suerte. Yo no fumo. Mi compa�era con quien comparto el despacho, tampoco (al menos, no en horas de trabajo; es una de tantos fumadores sociales o de fin de semana). Realmente, el �nico tabaco que me molesta m�s o menos a diario es el de una secretaria que est� en el pasillo. Luego, en el staff, hay algunos que fuman pero, al ser minor�a (y, adem�s, bien educada), ya optan por irse a fumar a la cafeter�a o a las escaleras.

Adem�s, pens�ndolo bien, ninguno de “los jefes” de los alrededores fuma. Lo cual es una garant�a de que no habr� conflicto ninguno o de que, si lo hay, ser� resuelto a favor de los no-fumadores.

Definitivamente, tendr� mucha suerte. Supongo que habr� muchos que estar�n temiendo la entrada en vigor de la ley: o bien porque fuman y ya se ven bajando a la calle a “echar un piti”, o bien porque no fuman y tienen compa�eros (o, lo que es peor, jefes) que s� lo hacen, con quienes ya se ven discutiendo por que se piensan pasar la ley por el forro de sus caprichos.

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