Hoy he tenido ocasi�n de comer con un par de bloggers “de post�n”, y a lo largo de la comida hemos hablado de algo que yo siempre tengo en mente. Me explico, por formaci�n soy “administrador y director de empresas”. Siempre he tenido la visi�n “de negocio”, por encima de una visi�n t�cnica.

En mi carrera de consultor he conocido a m�s de uno y m�s de dos t�cnicos. Adem�s, t�cnicos cada uno en lo suyo: ingenieros industriales, telecos, inform�ticos… pero tambi�n abogados, especialistas en bolsa… vamos, cada uno de su padre y de su madre.

Sin embargo, en todos (salvo honrosas excepciones) he detectado un signo com�n: la tendencia a admirar la excelencia t�cnica de cualquiera de sus creaciones por encima de la utilidad (en t�rminos absolutos y en t�rminos relativos al coste) de las mismas. Los t�cnicos tienden a enamorarse de las “soluciones perfectas”, y les cuesta quedarse con un “second best” que quiz�s no sea tan extraordinario, pero s� suficientemente �til. Adem�s, no tienden a valorar los costes de aceptaci�n de sus dise�os: pueden llegar a algo super-eficiente, pero si eso genera dificultades en los usuarios… simplemente, no lo usar�n.

Mi formaci�n “generalista” me imposibilita llegar a algunas soluciones que requieran esa excelencia t�cnica. Pero a cambio me permite evitar ese perfeccionismo t�cnico y, creo, ser “contingencialista” y “posibilista” (vamos, que podr�a ser gallego: “todo depende”).

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