La elaboraci�n y presentaci�n de una propuesta es uno de los pasos m�s importantes en el proceso de venta de servicios de consultor�a. Por supuesto, viene precedida de una labor de marketing m�s o menos segmentada, y de un acercamiento inicial al cliente que ya resultan bastante determinantes. Pero la propuesta es “la hora de la verdad”, el momento en el que todas las conversaciones y acercamientos previos se tienen que plasmar en un documento que va a servir para que el cliente tome la decisi�n sobre contratarnos o no.

Estos son algunos consejos (derivados de mi experiencia y por lo tanto totalmente debatibles) para hacer una buena propuesta.

S� visual: la propuesta tiene que hablar por s� misma por lo que, adem�s de cuidar el contenido, debemos cuidar el continente. Nada de p�rrafos y p�rrafos de texto abigarrado: usa fotos, colores, cuadros, espacios en blanco… se trata de que resulte agradable de leer y de generar buen recuerdo en el lector.

S� conciso: posiblemente haya varias personas que tengan que decidir sobre la propuesta. Directivos con poco tiempo y pocas ganas de leer “tochos”. As� que s� lo m�s directo que puedas. Trata de dividir la propuesta en una parte “ejecutiva” y, si tiene sentido, incluye anexos para quien quiera profundizar.

S� comprensible: haz que la propuesta se entienda por s� misma. Piensa que habr� quien la lea (y quien tenga que decidir sobre ella) que no tiene por qu� tener profundos conocimientos t�cnicos al respecto. As� que trata de utilizar un lenguaje lo menos t�cnico posible, explica los acr�nimos y evita entrar, en la medida de lo posible, en detalles t�cnicos sin relevancia.

Personaliza: la propuesta es para un cliente concreto, no una propuesta gen�rica. Personal�zala al m�ximo: introduce el logo del cliente, n�mbralo con frecuencia, utiliza fotos que se refieran al cliente y a su negocio, si pones ejemplos ad�ptalos a su negocio… cualquier cosa que evite que el cliente piense que est� leyendo “una propuesta estandar”.

Contextualiza: dedica tiempo (y espacio en el documento) a contextualizar el proyecto. A explicar por qu� tiene sentido para este cliente concreto en este momento concreto, y en qu� le va a ayudar a conseguir sus objetivos. H�blale de su negocio, de sus necesidades, y de c�mo el proyecto encaja con todo ello. Si consigues darle contexto, ser� mucho m�s f�cil que lo compre.

Ajusta el precio: siempre hay un margen de negociaci�n entre el precio que ponemos en la propuesta y el precio final. Pero debe ser un margen acotado. Si resulta que durante el “regateo” llegas a un precio sensiblemente inferior al que planteas en la propuesta, estar�s trasmitiendo un mensaje de “te estaba intentando enga�ar” que no te deja en muy buen lugar.

No abuses de metodolog�as: es dif�cil, por no decir imposible, que un cliente se lea la descripci�n prolija de todas las fases, subfases y tareas que piensas incluir en tu proyecto. Se supone, para eso eres profesional, que es cosa tuya. Adem�s, todos sabemos (nosotros y ellos) que las metodolog�as saltan por los aires en el minuto 1, as� que no tiene mucho sentido hacernos fuertes con algo que luego no va a responder a la realidad.

No mientas (demasiado): en una propuesta podemos tener tendencia a engordar artificialmente los recursos que vamos a dedicar, la experiencia de los consultores, las referencias utilizadas, la dedicaci�n de los socios, la infalibilidad de la metodolog�a… evita hacerlo en la medida de lo posible. Primero, porque se nota. Y segundo porque, si luego la realidad no responde a lo prometido, estaremos generando una experiencia muy negativa en el cliente. Quiz�s ganemos esta propuesta, pero nos estaremos poniendo una zancadilla a nosotros mismos para el futuro.

No seas reglamentista: no trates de convertir la propuesta en un contrato con todo tipo de cl�usulas y articulado. Las relaciones cliente-consultor y la evoluci�n de los proyectos siempre superar�n la mejor de tus previsiones y no quedar�s cubierto, mientras que al cliente le puedes estar poniendo una barrera; �o t� no has sentido rechazo cuando te ponen delante un contrato con montones de letra peque�a?. Adem�s, �y si el cliente dice, simplemente, “no me gustan estas cl�usulas?. No hay mejor contrato que una relaci�n de confianza entre cliente y proveedor.

No te des autobombo: la propuesta no es el sitio en el que contar las excelencias de tu empresa, el abanico de tus servicios o los clientes tan guays que tienes (total, al final todos siempre ponemos los mismos). Eso ya lo has debido hacer en el proceso de acercamiento previo, por eso te piden una propuesta. Ahora c�ntrate en el proyecto y en c�mo tu empresa va a abordarlo. Todo lo dem�s es accesorio. Si quieres, entr�gale otra presentaci�n o brochure. Pero no mezcles churras con merinas.

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